Publicado en El Confidencial

El que suscribe, fundador de Ajedrez sin Fronteras junto con Santiago Mediano, tuvo la entrañable y extraordinaria experiencia durante su estancia en la misión católica que dirige un enjuto e infatigable misionero de los de la vieja escuela, de crecer como persona  durante las tres semanas  de septiembre mientras se  fundaba la primera escuela de ajedrez permanente al sur del Sahel.

En el Cuerno de África, hay un país de gente indomable y de una dignidad  asombrosa. Se podría decir que nunca  fueron invadidos ni asimilados por nadie, salvo durante un brevísimo periodo de tiempo por los italianos en un tránsito hacia el delirio imperialista de su Duce. Estos fueron desalojados de manera expeditiva y contundente por los locales sin demasiadas contemplaciones.

Los antiguos  abisinios, descendientes de los míticos habitantes de los reinos de Punt y Kush, con su famosa capital Meroe,  son gentes de un porte y una elegancia inusual. En un continuum asombroso, cual si de un travelling atemporal se tratara, espectaculares mujeres sostienen sobre sus hombros con una altivez propia de princesas,  ora un bidón de agua – por lo general de 10 litros y de color amarillo –, ora un fardo de ramas para alimentar las precarias cocinas del medio rural en el que sobreviven con una tenacidad propia de heroínas, ora con una criaturita propia o ajena a la espalda. Susgentes, de una inocencia que sorprendería a cualquier mortaldesarrollado, practican una forma de hospitalidad  desconocida y ya en desuso, y la vida comunal socializa las penalidades cotidianas de una manera que causa perplejidad a cualquier observador con un mínimo de sensibilidad.

Etiopía es como una proyección espacio-temporal de la edad de piedraque hubiera pervivido hasta la actualidad con sus estructuras tribales y sociales casi intactas. Hatshepsut, en su expedición comercial  entrado el noveno año de su reinado, ya dejó reflejado en los textos de Deir el-Bahari – su formidable palacio legado a la posteridad- , la fascinación que sobre ella y su pueblo ejercía este misterioso reino aún hoy no suficientemente ubicado.

De origen semita – como sus otros hermanos  actualmente en disputa, los árabes y los judíos  de Israel – y con un lenguaje, ya sea el Amarico o el Tigriña, cuyo alfabeto tiene muchas similitudes con palabras de uso común de sus parientes históricos, conviven pacíficamente y de manera ejemplar contemporizando las tres religiones monoteístas mas importantes, musulmanes y cristianos ortodoxos, junto con una pequeña representación de judíos ancestrales, los falashas.

Pero Etiopía, país donde la miseria alcanza proporciones de plaga bíblica, y que es uno de los países más pobres de la tierra, tiene entre tanta desolación una luz con brillo propio. Un hombre que busca reiteradamente el anonimato y que huye de los medios, pero al que hay que reconocerle su heroica y titánica lucha contra adversidades colosales.

Este hombre da dignidad y prestigia a la condición humanamientras imparte lecciones magistrales de humanidad evitando cualquier protagonismo, acogiendo en varios proyectos de corte muy avanzado y originales soluciones a mas de 2.000. niñ@s y jóvenes desheredados que asila en su entrañable misión de Wkro – Tigray cerca de la frontera con Eritrea.

Los estragos del SIDA y la orfandad originada tras el enfrentamiento entre etíopes y eritreos dejaron su herencia de horror en forma de miles de niños abandonados a su suerte hasta que un adelantado surgió desde la nada y se puso manos a la obra.

Hace ya más de 14 años que Ángel Olaran, un mozalbete de  Hernani –precioso  pueblo del País Vasco-,  quien a sus 73 años está más en forma que un atleta profesional, dirige con soluciones avanzadas una obra social que merecería ser estudiada en las más afamadas escuelas de negocios delprimer mundo por sus probadas y eficaces soluciones basadas en una inagotable fuente de imaginación y con unos recursos económicos excelentemente manejados.

Este embajador de un Dios que debe de estar a años luz de distancia, a juzgar por lo tardío de sus intervenciones en los lugares más aterradores del mundo,es un digno representante de otro grande de la historia cuyo simple y al mismo tiempo elevado y revolucionario mensaje  social y espiritual creó un legado muy elevado en sus concepciones originales pero que desgraciadamente cayó en manos de unos gestores algo más que discutibles. Este asceta  y místico mantiene su inquebrantable fidelidad a Roma a pesar de algunas más que discutibles decisiones de la aristocracia vaticana. Entre sus acciones aparecen:

1. La concesión de generosos microcréditos a prostitutas para que creen negocios alternativos después de especializarse en la misión en opciones de formación profesional que las cualifican para optar a un cambio de vida con garantías.

2. Creación de represas en torrenteras para albergar el agua que antes se perdía de manera estéril y cuyo desperdicio no permitía afrontar las pavorosas sequías crónicas que asolan esta parte de África.

3. Donaciones de vacas y sementales a familias de campesinos en precario para que las exploten a cambio de donar el primer ternero a alguien que esté en condiciones similares.

4. Creación de colmenas para explotación de sus entrenados propietarios en técnicas apícolas a cambio de simbólicas contribuciones en especies (miel, polen…) periódicamente a la misión.

5. Mantenimiento de un orfanato modélico con más de 900 niñ@s que reciben una atención sanitaria y educativa exquisita.

6. Atención en casas de acogida cercanas a la misión de niñ@s para que disfruten de una ambiente familiar atendidos por cualificados trabajadores sociales y en otros casos financiando a familiares próximos – hay que recordar que estos niñ@s son huérfanos.

¿Quién da más? Mientras, asistimos a una debacle financiera sin parangón, a recortes sociales sin precedentes, a un miedo íntimo debidamente alimentado por los feroces lobos de Wall Street y la City y su cohorte de políticos de sonrisa retorcida, alguien con sentido común multiplica panes y peces en un lugar donde no hay trigo ni mar.

Un ejemplo a seguir. Un ejemplar en extinción.