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Partidas inmortales IX: Friedrich Sämisch vs. Aaron Nimzowitsch (Copenhague, 1923)

Publicado en El Confidencial

Aaron Nimzowitsch (1886-1935) fue uno de los grandes teóricos del ajedrez hipermoderno (escuela que renunciaba a priori a la conquista del centro atacando este de manera indirecta). Estaba considerado como el tercer jugador del mundo en los albores de 1920, a una distancia prudencial de Capablanca y Alekhine. Nacido en Riga (una de las antiguas ciudades de la Liga Hanseática) se estableció en Copenhague a una edad temprana. En el año 1926 pactó un encuentro por el título mundial con Capablanca, pero al no conseguir financiación para el mismo tuvo que desistir.

Friedrich Säemisch (1896-1950) fue un innovador en este arte en lo concerniente a las aperturas pero, a pesar de haber ganado en una ocasión a Capablanca, su fama le llegó por una sonada derrota ante Nimzowitsch en la partida que a continuación referimos, que pasó a la historia como “la inmortal de Zugzwang”. Actualmente, una variante de la India de rey y otra de la Nimzoindia llevan su nombre.

Friedrich Sämisch vs. Aaron Nimzowitsch (Copenhague, 1923)

 

 

Defensa India de Dama

 

Tablero tras la posición 20.

1. d4 – Cf6

2. c4 – e6.
3. Cf3 – b6 (al jugar las blancas su caballo de rey en lugar del de dama, como en la defensa Nimzoindia, las negras optan por el fianchetto -alfil en posición esquinada que influye indirectamente sobre el centro del alfil dama-, entrando así en la llamada defensa India de Dama, cuya idea básica es controlar el punto e4, con un desarrollo elástico de sus piezas)
4. g3 – Ab7
5. Ag2 – Ae7
6. Cc3 – 0-0
7. 0-0 –d5
8. Ce5- c6
9. cxd5?-… (al liquidar la tensión central, las blancas facilitan el juego a su oponente. Parece mejor el ataque inmediato al centro, con p.ej,. 9.e4)… cxd5.
10. Af4.-a6 (jugada preventiva que prepara el avance b7-b5)
11. Tc1 – b5
12. Db3 – Cc6
13. Cxc6-A xc6
14. h3?– Dd7! (interesante jugada que amenaza b4. Restringiendo el salto del caballo a  a4)
15. Rh2… (las blancas entran en un preocupante compás de espera eludiendo la tan vital iniciativa) …Ch5.
16. Ad2 – f5
17. Dd1 – b4
18. Cb1 – Ab5
19. Tg1 – Ad6
20. e4  – fxe4! (excelente sacrificio posicional. Pieza por dos peones)
21. Dxh5 – Tx f2
22. Dg5 – Ta f8
23. Rh1 – T8f5
24. De3 – Ad3 (Aaron Nimzowitsch se va instalando solidamente bajo un manto de camuflaje imperceptible. El bando negro pronuncia su “Vae Victis” particular)
25. Tce1. – h6!! (esta es una jugada de maestría indiscutible. Deja a las blancas sin opciones)
En este punto Säemisch se rindió. La amenaza negra en la siguiente jugada de T5f3 condena a la dama a cruzar la laguna Estigia. Aquí, se da claramente el fenómeno de la asfixia total o zugzwang; esto es, cuando la obligación de jugar conduce irreversiblemente al default, o lo que es lo mismo, cuando cualquier jugada conduce inevitablemente a la derrota.

Partidas inmortales V: Anderssen vs. Kieseritzky (Londres, 1851). “La Inmortal”

Publicado en El Confidencial

El siglo XIX fue un momento muy efervescente de la historia reciente. En el se produjeron acontecimientos de primer rango que hoy quedan en la tramoya del tiempo, superados por el inquietante siglo posterior. Como colofón a la revolución agrícola en Inglaterra, le sucedió a esta la primera revolución industrial que concluyó hacia 1840 y dio paso a la segunda, que se fue materializando hacia las postrimerías del siglo.

Por aquella época, a la estatua del genial almirante Nelson, en Trafalgar Square, todavía se le apreciaba un pequeño rictus por la contrariedad causada por los severos correctivos que le habían sido aplicados en sendas batallas, la de Tenerife y la de Cartagena de Indias por los dos ilustres militares españoles; Antonio Gutiérrez y Blas de Lezo, respectivamente.

Por lo demás, Monet, el “padre” del impresionismo ( el “abuelo” fue Goya), pintaba desde su estudio de El Havre su Impression. Soleil levant/Sol naciente y Karl Marx ya apuntaba maneras.

Pero en aquel entonces estaba ocurriendo algo en el mundo del ajedrez que, paulatinamente, comenzaba a transitar hacia horizontes mas formales desde el estilo romántico, caracterizado por sus ambiciosos ataques y una belleza creativa a ultranza, en perjuicio de los conceptos defensivos, de la que es muestra esta famosa partida catalogada como una de las diez más increíbles de este deporte, arte y ciencia. Un año más tarde, y en Berlín, Anderssen firmaría otra de sus inolvidables obras de arte, la “Siempreviva” ante Jean Dufresne. 

Anderssen vs. Kieseritzky (Londres, 1851). “La Inmortal”

Comienza con un gambito de rey aceptado. (La palabra gambito proviene del verbo italiano gambettare y viene a significar poner la “zancadilla”). Los gambitos se suelen producir por lo general durante el proceso de la apertura y tienden a ofrecer un peón propio a cambio de una mayor dinámica de piezas del bando que hace esta entrega para poder desplegarse con mayor rapidez y eficiencia.

Secuencia completa de la partida

1. e4 e5

2. f4 (grandes riesgos materiales, poniendo en peligro la integridad del rey propio de manera prematura, ya que la iniciativa primaba el estilo romántico de la época) exf4
3. Ac4 Dh4+

4. Rf1 b5
5. Axb5 Cf6
6. Cf3 Dh6
7. d3 Ch5
8. Ch4 Dg5
9. Cf5 c6
10. g4 Cf6
11. Tg1 cxb5
12. h4 Dg6
13. h5 Dg5
14. Df3 Cg8
15. Axf4 Df6
16. Cc3 Ac5
17. Cd5 Dxb2
18. Ad6 (se adivina una combinación atractiva aunque a la luz de los conocimientos actuales sería refutable). Axg1 (voracidad pantagruélica que conducirá irremediablemente a una indigestión estomacal)
19. e5 (este peón tiene un efecto sutil y contundente al mismo tiempo, pues bloquea el retorno de la dama negra al escenario donde se producen los acontecimientos. Es una jugada muy fina) Dxa1+
20. Re2 Ca6. (Un descuido imperdonable, la defensa en aquella época era más que deficiente).
21. Cxg7+ Rd8. (Alea jacta est.)
22. Df6+ Cxf6
23. Ae7++

Partidas inmortales IV: Adolf Anderssen vs. Jean Dufresne (Berlín, 1852). “La siempreviva”

Publicado en El Confidencial

En el siglo I de nuestra era, tres legiones romanas dirigidas por Varo fueron derrotadas por los germanos en la batalla del bosque de Teutoburgo. La habitual estrategia de las legiones romanas de imponerse en campo abierto había fallado estrepitosamente, pues al parecer a sus disciplinados legionarios les había dado por recoger setas en un tupido bosque que casualmente estaba plagado, en vez de suculentos boletus, de germanos bastante alterados, que entre salchicha y salchicha, se merendaron a unos cuantos miles de invasores.

Para cuando nuestro protagonista de esta semana, el talentoso gentleman Adolf Anderssen, estaba a punto de abordar la que probablemente sería una de las mas hermosas partidas de la historia del ajedrez, aquellos germanos ya habían superado la indigestión de tanto romano despistado y el futuro canciller Bismarck ya estaba tramando un Reich de corte autoritario tutelado por Prusia.

Era la época del Grunderzeit o los años fundacionales de lo que sería posteriormente el embrión de La Gran Alemania. El crecimiento industrial, económico y militar fue impresionante. En paralelo, el sistema dominante buscó denodadamente silenciar a los pensadores del momento. SchopenhauerNietzsche resistieron heroicamente.

En este contexto y con estos antecedentes se produjo en Berlín esta obra de arte. El contendiente de Adolf Anderssen no era manco. Jean Dufresne nació el 14 de febrero de 1829 en Berlín y dejó su cuerpo el 13 abril 1893 en la misma ciudad que le vió nacer. Este jugador –novelista profesional y ocasional biógrafo– ya le había dado algún susto muy puntual a Anderssen. Pero el día en que se produjo esta maravilla estética del arte–ciencia, se adivina que no tenia el dial bien sintonizado.

Adolf Anderssen era esencialmente un buscador de belleza para el que primaba la exploración de sus límites. En ningún caso se puede decir que fuera un conservador ante los grandes retos a pesar de su sólida formación posicional.

En el torneo de Londres, organizado por Howard Staunton, éste invitó al alemán a costes pagados dada su precariedad económica. Ganó el primer torneo mundial no oficioso sin ser considerado favorito. Pero, mientras se sucedía el mismo, invitó a su amigo Lionel Kieserizsky en un pub aledaño a una partida informal que le hizo pasar a la historia. Esta famosa partida, legado indiscutible de belleza, pasó a llamarse La Inmortal.

Adolf Anderssen vs. Jean Dufresne (Berlín, 1852). “La siempreviva”. Gambito Evans.

Movimiento número 18

1. e4 e5

2. Cf3 Cc6
3. Ac4 Ac5
4. b4 (como todos los aficionados sabemos este “regalo” de peón busca para el blanco un centro mas sólido y distrae tiempos de actuación de las negras) Axb4
5. c3 Aa5
6. d4 exd4
7. 0–0 d3
8. Db3 Df6? (con una exposición algo temeraria de la dama)
9. e5! Dg6
10. Te1 Cge7
11. Aa3 b5?! (Hubiera sido preferible el enroque. Es un ataque a todas luces prematuro)
12. Dxb5 Tb8
13. Da4 Ab6
14. Cbd2 Ab7
15. Ce4 Df5
16. Axd3 Dh5. (El bando blanco tiene ventaja, con dominio central y desarrollo; además el rey negro esta bastante expuesto en el centro, y su dama seriamente descoordinada)
17. Cf6+!! ? (Este movimiento de caballo es como un toque de trompeta a la carga) gxf6
18. exf6 Tg8! (Hay que jugar muy fino pues el bando negro tiene contrajuego)
19. Tad1! (Jugada muy precisa y de largo alcance) Dxf3? (el rey blanco esta entrando en un trance severo, pero no podemos reprochar a Dufresne haber omitido la extraordinaria combinación de ataque que sigue ahora).

20. Txe7+! Cxe7 (Es el nudo gordiano de una bellísima combinación).

Posición final, tras el jaque mate

21. Dxd7+!! Rxd7

22. Af5+ Re8
23. Ad7+ Rf8
24. Axe7# (Partida cumbre del ajedrez romántico). Una energía imparable se dirige hacia el rey adversario sin reparar en medios. Recuerda de alguna manera la controvertida cita mencionada en la obra de MaquiaveloEl príncipe, “el fin justifica los medios”. Para entonces Morphy Steinitz empujaban su ariete de la teoría posicional con determinación.

1–0

Las partidas inmortales: Paul Morphy vs. Conde De Issouard

Publicado en El Confidencial

El término “arte” deriva del latín “ars”, que viene a significar “habilidad” y alude a la realización de acciones que requieren una especialización a la par que trata de provocar una experiencia que puede ser de orden estético, emocional, intelectual o bien combinar todas esas cualidades.

El concepto de arte, ya sea por reduccionismo o por una mera simplificación inconsciente, se ha circunscrito a un ámbito muy selecto y restrictivo, habida cuenta de que cualquier manifestación expresada con sensibilidad y criterios creativos puedeajustarse y alinearse perfectamente con este enunciado.

Sería entonces muy severo y riguroso vincular el concepto de arte sólo a una Venus de Willendorf (estatuilla antropomorfa de unos 20.000 años de antigüedad descubierta al lado del Danubio en 1908), al duelo a garrotazos de Goya Lucienteso a la superestructura del museo Guggenheim de Bilbao.

Basquiat –pintor grafitero estadounidense-, Rafa Nadal con sus parábolas imposibles o un artesano cualquiera con la suficiente inspiración, hacen la misma justicia a esta definición.

Es por ello que hoy traemos a estas página la primera de una serie de partidas de ajedrez que han dejado una huella indeleble en la historia de este milenario deporte – arte – ciencia.

Paul Morphy, nacido en Nueva Orleans en 1837, murió de un ataque de apoplejía (pérdida súbita del conocimiento) a la edad de 47 años, tras darse una ducha de agua fría. Este genial y talentoso abogado y ajedrecista revolucionó las anquilosadas bases del ajedrez allá por el siglo XIX, embelleciendo la clásica escuela romántica (estilo en el que primaba el juego de ataque y la iniciativa sobre los aspectos defensivos) que dominaba en aquellos momentos, aportándole un marchamo de excelencia nunca visto hasta entonces.

Una cruel ironía para un artista que barrió a todos los contendientes a los que se enfrentó en aquella época. Teniendo a su alcance la cima del conocimiento, su cuerpo le jugó una mala pasada.

A continuación comentamos este breve, pero no por ello menos brillante, trabajo de orfebrería, de quien con aleccionadora maestría, vino, visitó y venció a los mejores jugadores de Europa en las postrimerías del siglo XIX.

Comentarios previos a la partida C41, defensa Philidor

Destaca de este genial ajedrecista la clarividencia a la hora de buscar la mejor ubicación de sus piezas, posicionándolas para atacar, y su gran superioridad sobre el resto de sus adversarios en las posiciones abiertas.

La siguiente partida es muy representativa del estilo de Morphy, pues con increíble rapidez activa todas sus piezas y las desarrolla de manera inapelable, aprovechando el mal desarrollo del rey rival sin enrocar y por ende, muy estático en el centro.

Advertir que en la jugada nº 12, se ve con meridiana claridad cómo las piezas blancas, con una pieza de menos, tienen una excelente iniciativa. Las dos últimas jugadas son antológicas siendo la desviación de las blancas en la jugada nº 16 -tema táctico-, la “traca final “.

La fuerza principal de Morphy no estaba basada en su poder combinatorio, sino en su juego posicional y en la impronta de su novedoso estilo en aquella época.

La partida: Morphy – Conde de Issouard / Duque de Brunswick

1.e4 e5
2.Cf3 d6 (floja defensa que se limita a sostener el peón de d6 ante el ataque del Cf3 blanco)
3.d4 Ag4
4.dxe5 Axf3
5.Dxf3 dxe5
6.Ac4 (ataque temático sobre la casilla f7) Cf6
7.Db3 (tema táctico de ataque doble en b7 y f7) De7
8.Cc3 (natural jugada de desarrollo) c6
9.Ag5 (prima el desarrollo a la captura fácil del peón de b7) b5
10.Cxb5 (interesante sacrificio de calidad a cambio de iniciativa) cxb5
11.Axb5+(¿Por quien doblan las campanas?) Cbd7
12.0–0–0 (ocupación de la columna y sobrecarga en d7) Td8
13.Txd7 Txd7
14.Td1(ocupación de la columna y Td7 clavada) De6
15.Axd7+Cxd7
16.Db8+ (preciosos sacrificio táctico de desviación) Cxb8
17.Td8++ (El llamado mate de Morphy). Dos y dos son cuatro. 1–0.