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Bobby Fischer: un titán contra sí mismo

Publicado en El Confidencial

Bobby Fischer: un titán contra sí mismo

Bobby Fischer en 1960.

Consciente de que no podía atender a su hijo como ella quería, una afortunada tarde a la edad de nueve años, la madre de Bobby Fischer con buen tino y mejor acierto le regaló lo que durante el resto de sus días sería su laboratorio de gestión de la soledad. Un ajedrez.

Aquel episodio aparentemente intranscendente años más tarde catapultaría a su hijo hacia el reconocimiento que le condujo a la fama y de paso le creó un compromiso con sus treinta y dos pequeños camaradas, de los cuales no se separaría hasta que en sus últimos días se refugiara huyendo de su bestia negra –el fisco norteamericano–, en las frías tierras de Islandia y estas le acogieran en su postrer aliento.

Quizás esa presencia permanente de la soledad en su infancia y adolescencia sobredimensionó las capacidades de este excepcional jugador, hasta convertirlo en la que ha sido posiblemente una de las maquinas de pensamiento más avanzadas que haya dado el genero humano. Aunque obviamente el precio de la introversión tan acusada que siempre manifestó no dejo de pasarle factura más adelante.

Algunas opiniones probablemente algo desatinadas, y algunas ideas sujetas a una clara carencia de soporte humanista e intelectual formado, le llevaron a aventurarse en terrenos que le pudieron hacer perder el equilibrio en más de una ocasión.

Mas independientemente del juicio al que todos nos somete la historia, Robert James Fischer tuvo siempre a un colega que no le defraudó y algo que le permitiría aferrarse siempre, y en los momentos más complicados de su vida, con su peculiar talento de vencedor, a su más intima realidad. El ajedrez.

Traemos hoy a estas paginas una de sus mas celebres partidas contra otro amante de este arte–ciencia, el doctor Reuben Fine, compatriota y compañero de fatigas.

Robert James Fischer vs. Reuben Fine. (New York, 1963). Gambito Evans

Partida amistosa

 

1. e4 – e5.

2. Cf3 – Cc6.

3. Ac4 – Ac5.

4. b4 – Axb4 (Esta es la esencia del Gambito Evans, una maniobra de desviación que acarrea a las negras pérdidas de tiempo en desarrollo para favorecer una pronta instalación de un potente centro de peones blancos).

5. c3 – Aa5.

6. d4 – exd4 (Una ruptura central imprescindible en este gambito).

7. 0-0 – dxc3 (Demasiada glotonería. Habría sido mejor d6 para permitir la salida del alfil de c8).

8. Db3 – De7 (“Mirando” a la casilla f7, algo temático en el Gambito Evans).

9. Cxc3 – Cf6.

10. Cd5 – Cxd5.

11. exd5 (abriendo la columna) Ce5.

12. Cxe5 – Dxe5.

13. Ab2 – Dg5.

14. h4!! (Profunda desviación de la dama negra sobrecargada) Dxh4.

15. Axg7 – Tg8.

16. Tfe1+ – Rd8.

Y ahora llega la jugada que convierte a esta partida en una pequeña obra de arte…

17. Dg3!! Maniobra de desviación. La dama está defendiendo el mate por parte de las blancas.

Partidas inmortales IV: Adolf Anderssen vs. Jean Dufresne (Berlín, 1852). “La siempreviva”

Publicado en El Confidencial

En el siglo I de nuestra era, tres legiones romanas dirigidas por Varo fueron derrotadas por los germanos en la batalla del bosque de Teutoburgo. La habitual estrategia de las legiones romanas de imponerse en campo abierto había fallado estrepitosamente, pues al parecer a sus disciplinados legionarios les había dado por recoger setas en un tupido bosque que casualmente estaba plagado, en vez de suculentos boletus, de germanos bastante alterados, que entre salchicha y salchicha, se merendaron a unos cuantos miles de invasores.

Para cuando nuestro protagonista de esta semana, el talentoso gentleman Adolf Anderssen, estaba a punto de abordar la que probablemente sería una de las mas hermosas partidas de la historia del ajedrez, aquellos germanos ya habían superado la indigestión de tanto romano despistado y el futuro canciller Bismarck ya estaba tramando un Reich de corte autoritario tutelado por Prusia.

Era la época del Grunderzeit o los años fundacionales de lo que sería posteriormente el embrión de La Gran Alemania. El crecimiento industrial, económico y militar fue impresionante. En paralelo, el sistema dominante buscó denodadamente silenciar a los pensadores del momento. SchopenhauerNietzsche resistieron heroicamente.

En este contexto y con estos antecedentes se produjo en Berlín esta obra de arte. El contendiente de Adolf Anderssen no era manco. Jean Dufresne nació el 14 de febrero de 1829 en Berlín y dejó su cuerpo el 13 abril 1893 en la misma ciudad que le vió nacer. Este jugador –novelista profesional y ocasional biógrafo– ya le había dado algún susto muy puntual a Anderssen. Pero el día en que se produjo esta maravilla estética del arte–ciencia, se adivina que no tenia el dial bien sintonizado.

Adolf Anderssen era esencialmente un buscador de belleza para el que primaba la exploración de sus límites. En ningún caso se puede decir que fuera un conservador ante los grandes retos a pesar de su sólida formación posicional.

En el torneo de Londres, organizado por Howard Staunton, éste invitó al alemán a costes pagados dada su precariedad económica. Ganó el primer torneo mundial no oficioso sin ser considerado favorito. Pero, mientras se sucedía el mismo, invitó a su amigo Lionel Kieserizsky en un pub aledaño a una partida informal que le hizo pasar a la historia. Esta famosa partida, legado indiscutible de belleza, pasó a llamarse La Inmortal.

Adolf Anderssen vs. Jean Dufresne (Berlín, 1852). “La siempreviva”. Gambito Evans.

Movimiento número 18

1. e4 e5

2. Cf3 Cc6
3. Ac4 Ac5
4. b4 (como todos los aficionados sabemos este “regalo” de peón busca para el blanco un centro mas sólido y distrae tiempos de actuación de las negras) Axb4
5. c3 Aa5
6. d4 exd4
7. 0–0 d3
8. Db3 Df6? (con una exposición algo temeraria de la dama)
9. e5! Dg6
10. Te1 Cge7
11. Aa3 b5?! (Hubiera sido preferible el enroque. Es un ataque a todas luces prematuro)
12. Dxb5 Tb8
13. Da4 Ab6
14. Cbd2 Ab7
15. Ce4 Df5
16. Axd3 Dh5. (El bando blanco tiene ventaja, con dominio central y desarrollo; además el rey negro esta bastante expuesto en el centro, y su dama seriamente descoordinada)
17. Cf6+!! ? (Este movimiento de caballo es como un toque de trompeta a la carga) gxf6
18. exf6 Tg8! (Hay que jugar muy fino pues el bando negro tiene contrajuego)
19. Tad1! (Jugada muy precisa y de largo alcance) Dxf3? (el rey blanco esta entrando en un trance severo, pero no podemos reprochar a Dufresne haber omitido la extraordinaria combinación de ataque que sigue ahora).

20. Txe7+! Cxe7 (Es el nudo gordiano de una bellísima combinación).

Posición final, tras el jaque mate

21. Dxd7+!! Rxd7

22. Af5+ Re8
23. Ad7+ Rf8
24. Axe7# (Partida cumbre del ajedrez romántico). Una energía imparable se dirige hacia el rey adversario sin reparar en medios. Recuerda de alguna manera la controvertida cita mencionada en la obra de MaquiaveloEl príncipe, “el fin justifica los medios”. Para entonces Morphy Steinitz empujaban su ariete de la teoría posicional con determinación.

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