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Alzhéimer y ajedrez: prevención de los problemas de memoria

Publicado en El Confidencial

Recientes investigaciones nos muestran que hay actividades que mejoran el rendimiento de la memoria y previenen el deterioro cognitivo. Entre estas actividades se encuentran las de ocio: leer, escuchar música, asistir a acontecimientos culturales, realizar pasatiempos (crucigramas, juegos de lógica, puzles, sopas de letras, sudokus, etc.) y otras.

En lugar muy destacado se encuentra una actividad de ocio y deporte: el ajedrez. El ajedrez, que es también arte y ciencia, pone en marcha numerosas funciones mentales, sobre todo la atención, las funciones ejecutivas y la memoria de trabajo. Pedro Montejo, médico psiquiatra de Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo del Ayuntamiento de Madrid ha atendido a El Confidencial para explicar la labor que puede jugar el ajedrez en la prevención de los problemas de memoria.

¿Podría desarrollar con mas detalle la incidencia que tiene el ajedrez en las funciones mentales antes enunciadas?

Gran parte de nuestra vida mental consciente se basa en la atención. La atención se considera “la puerta de la memoria”, de modo que la información que no reciba atención suficiente no se va a poder recordar cuando queramos traerla a la memoria. Muchos problemas de memoria son en realidad problemas por falta de atención. La persona que juega al ajedrez ejercita constantemente su atención, necesita estar atento a sus jugadas y planes, a los desarrollos y cambios del oponente. Hay varios tipos de atención, entre ellos destacamos la atención sostenida y la selectiva. Ambas se ejercitan en el ajedrez, el jugador debe mantener la concentración, sostenerla, si se distrae se borrarán de su memoria las jugadas que tenía planificado hacer y tendrá que empezar de nuevo a organizarse. Además, está ejercitando la atención selectiva cuando selecciona los objetivos concretos de cada momento, la pieza y la jugada a la que debe prestar interés en cada instante y que deben ocupar el centro de su atención. Para los mayores es especialmente recomendable este deporte mental del ajedrez; entre los problemas que tienen muchos de ellos, se encuentra la dificultad para mantener la atención. El ajedrez les ofrece una herramienta con la que pueden no sólo disminuir esta dificultad, sino también restaurar a niveles previos y aún superiores, el funcionamiento de su atención.

¿Cree que la estimulación de las funciones ejecutivas puede estar asociada de manera directa o indirecta pero vinculante con la práctica del ajedrez?

Las funciones ejecutivas son aquellas que permiten organizar y controlar toda nuestra vida mental consciente y voluntaria: el planteamiento de objetivos, el establecimiento de prioridades, la planificación de nuestras actividades, el monitorizar y corregir nuestras acciones y la vida mental, el dirigir y cambiar la atención de un objeto a otro, el mantenimiento del interés y del esfuerzo, la velocidad de procesamiento de la información,  etc. Estas funciones son muy recientes en la evolución de nuestra especie. Algunas de ellas organizan la memoria: es lo que llamamos “ejecutivo central”. Se asientan en el lóbulo frontal del cerebro que es el que más se ha desarrollado en las últimas etapas del hombre, en contraposición a los animales más próximos a nosotros en la escala filogenética como el chimpancé, orangután o gorila y que tienen mucho menos desarrollada esa región cerebral. Nos permiten llevar una vida social creativa, eficaz y adaptada. Pues bien, de la enumeración de las funciones ejecutivas puede deducirse que todas ellas se ejercitan con el ajedrez. En el ajedrez hay que plantearse unos objetivos y estrategias (cómo posicionarse, cómo atacar, cómo defenderse…), hay que establecer prioridades (¿qué debo hacer en primer lugar, afianzar esta posición o avanzar al campo contrario?), planificar nuestras actividades (se puede considerar que las piezas son como un ejército que avanza y esto debe planificarse), cambiar los objetivos inmediatos según el avance o la posición del contrario, etc. Con el ajedrez estamos ejercitando las más elevadas funciones mentales de nuestra especie. Este ejercicio es conveniente para toda la población, pero especialmente lo indicamos para niños y para mayores; creemos que en los extremos de la vida es cuando puede traer mayor beneficio y puede ser más eficaz y con mejores resultados.

Es sumamente interesante su exposición pero, ¿podríamos concluir que la práctica regular del ajedrez ya sea como divertimento o a través de un compromiso sostenido tiene una vertiente preventiva a la vez que terapéutica?

En lo relativo a la memoria de trabajo debemos considerar que es el instrumento clave de nuestra memoria. La memoria de trabajo es como la recepción de un hotel donde se recibe a los clientes, se les toma el nombre y otros datos, se les envía a las distintas habitaciones y se resuelven sus problemas; lo que no pasa por la recepción es como si no existiera; si un cliente llega de la calle y, sin inscribirse, sube y se instala en una habitación que encuentra abierta, para el hotel este cliente no existe. La memoria de trabajo tiene un elemento de organización que se llama “ejecutivo central” y es una parte de las funciones ejecutivas que comentamos en el apartado anterior (en el hotel sería lo que se hace en el mostrador, la organización), tiene un componente que se llama “agenda o almacén viso espacial”, otro que se llama “lazo articulatorio o almacén verbal” y otro que se llama “almacén episódico”; estos tres almacenes son transitorios y a la vez constituyen un lugar de trabajo como la recepción de un hotel. Todas estas funciones se ejercitan con el ajedrez. Se necesita la acción organizadora y planificadora del “ejecutivo central”; la “agenda viso espacial” asegura la visión global del juego en cada momento y hace posible el reconocer las configuraciones de las piezas; según algunas investigaciones cuando se está ante un tablero de ajedrez se activan las regiones parietales de nuestro cerebro que son las que tienen que ver con los aspectos del espacio y esto se explica porque el tablero es un espacio y los movimientos se hacen adelantando o retrocediendo piezas en ese espacio; el “lazo articulatorio” permite la conversación con nosotros mismos, o sea el ir diciendo para nuestro interior qué haremos con cada pieza y el “almacén episódico” nos mantiene el recuerdo global y detallado de los episodios que han creado los últimos movimientos. En un momento dado y antes de mover una pieza, el jugador debe tener presente, es decir en su memoria de trabajo, las consecuencias de ese movimiento y otros movimientos posibles que debe haber evaluado. Podríamos decir que el juego del ajedrez es, en su mayor parte, ejercitar la memoria de trabajo.

Probablemente estas tres funciones que hemos expuesto son las que más se benefician del juego del ajedrez. Hay también estudios sobre el beneficio en la memoria a largo plazo (se ejercita mediante el recuerdo de esquemas de jugadas y de otras jugadas reales con sus consecuencias), la memoria implícita (pues el ajedrez es una habilidad mental o cognitiva), la memoria visual, la lógica, la abstracción, etc. Pero esto tiene sus particularidades y aparentes contradicciones, pues, por ejemplo, un jugador experto y que recuerda numerosas jugadas de ajedrez, no tiene por qué ser bueno en su memoria a largo plazo cuando se refiere a hechos diferentes del ajedrez, aunque, y ésta es la aparente contradicción, al ejercitar intensamente la memoria de trabajo facilita que el recuerdo de cualquier información nueva se pueda grabar mejor en su memoria.

¿Para quién es beneficioso el juego del ajedrez?

Para todos, tanto niños, como jóvenes, adultos o mayores. Pero no sólo para las personas sanas sino también para aquellas que tienen ya deterioro cognitivo, estas últimas con juegos y movimientos más sencillos y, a ser posible, bajo la dirección de un experto.

Si nos referimos a los mayores, sería conveniente que aquellas personas que tienen ya problemas de memoria considerasen este juego-deporte mental como un instrumento para mejorar los tres elementos que hemos descrito: la atención, las funciones ejecutivas y la memoria de trabajo. Hay numerosos estudios que indican que los problemas de la memoria comienzan por la alteración de estas tres funciones, aunque no nos demos cuenta de dicha alteración. La persona mayor siente que olvida los nombres de personas, dónde deja las cosas, percibe que le sucede con excesiva frecuencia el fenómeno de la palabra “en la punta de la lengua” es decir, el no encontrar la palabra adecuada para expresarse, se preocupa porque va a una habitación y no recuerda qué ha ido a buscar, etc. Todo esto son olvidos cotidianos. Pues bien, la causa próxima de estos olvidos cotidianos suelen ser las alteraciones que hemos descrito.

El ajedrez puede considerarse como un instrumento eficaz en la promoción de la salud y la prevención de la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo.

El ajedrez, una milenaria forma de conocimiento

Publicado en El Confidencial

El ajedrez es un juego que parece ser una distracción inofensiva, pero su calado y profundidad distan mucho de convertirlo en algo ligero y banal. Su metafórica manera de representar las verdades sin vaciarlas de lo esencial, hacen que su trascendencia a través de la historia no sea algo casual.

Una de las ventajas de la metáfora es que nos permite reducir a conceptos más simples y manejables los asuntos complejos. Su sinergia (el hecho de ser una forma híbrida de arte y ciencia a la par) hace que sea más grande que la suma de las partes. En sus vertiginosas profundidades se manifiestan los contornos de la sabiduría. Su naturaleza críptica y hermética a la vez junto con su singular belleza como herramienta de autoconocimiento (Freud dixit), recuerda a la interminable sucesión de un juego de matrioskas rusas.

Su trazabilidad a lo largo de la historia conocida -o que se nos ha permitido conocer-, nos remonta a tiempos pretéritos en los que ya se revelaba íntimamente la pulsión por una forma de búsqueda del conocimiento en su acepción más pura y quizás, mágica.

Hay algo detrás de un jugador de ajedrez que apunta hacia una sensibilidad cultivada. Siendo habitantes de una forma de esclavitud confusa (la propia de la ignorancia no reconocida), podría ser el ajedrez una herramienta liberadora que nos permitiera volar sin quemarnos las alas.

Es en este cosmos cerrado, en este sanctasanctórum milenario, en este universo de notable complejidad, donde la dualidad jugador/juego se disuelve en beneficio de una realidad que se subvierte en aras de la creación y el arte. Porque esto es lo que es un ajedrecista: un artista explorando límites, y un explorador en comunión con el arte.

El mensaje del ajedrez es claro. La sabiduría vital, está al alcance de la mano del que quiera crecer, sin pisar el acelerador.

Más allá de la importancia como instrumento del pensamiento, la aplicación de sus técnicas por extrapolación, permitirían crear una sociedad de iguales con miras hacia horizontes lejanos, poniendo en segundo lugar lo competitivo, en beneficio de lo solidario (ejemplo de estructuras de peones sanas).

Aunque muy vinculado como disciplina obligada en el análisis estratégico y táctico en las academias militares más importantes del mundo (Zaragoza, Frunze, Saint Cyr, West Point, etc.), sus aplicaciones y transferencias se pueden poner en práctica literalmente en cualquier área de la economía, diplomacia, política, educación, psicología, autoanálisis…

El indefectible paso de los años que todo lo disuelve no ha podido con esta antiquísima oferta de conocimiento. Es evidente que hay una íntima conexión catalizadora entre este arte, la ciencia y su creador, el ser humano.

Mientras que Cambises II de la poderosa dinastía aqueménida y su ejército fantasma eran devorados por las arenas de Siwa; pretéritos imperios con solera se volatilizaban de la noche a la mañana, y regímenes con vocación milenarista desaparecian, in ictu oculi; las isolíneas de datación arqueológica sostienen, con rigor verificable, que en la tumba de Tutankhamon (1.300. años A.C.) fue localizado un tablero cuadriculado junto a piezas de una más que significativa semejanza al ajedrez tal y como actualmente lo conocemos.

Aunque el parecido sustancial con alternativas chinas anteriores a la era búdica y confuciana, y su relación con el ajedrez en su forma presente, es algo a tener en cuenta, se establece de manera más oficial su entronización o puesta de largo en la historia a través de la Chaturanga, nombre sanscrito que equivaldría a “cuatripartito” y que describía en los tiempos védicos a una unidad básica de combate del antíguo ejército indio equivalente quizás –si se pudiera establecer una comparación apropiada- a la dotación actual de una patrulla de cualquier ejército moderno.

El ajedrez en definitiva propone osadía y prudencia en el mismo pack. Nos enseña a conjeturar probabilidades con rigor y a poner en valor nuestra verdadera estatura. Como dijo en su momento Einstein: “La mente es como un paracaídas, sino se abre, no sirve para nada”.

Finalmente, decir que es este nuevo blog una ventana abierta al debate y promoción del ajedrez en nuestro país. Todos los esfuerzos tanto individuales como colectivos, privados, públicos, institucionales o de cualquier otra índole que de buena fe quieran llevar este arte más alto y lejos; son bienvenidos.

“Sacrificamos diariamente más de 20.000 niños al dios dinero”

Publicado en El Confidencial

Ángel Olaran, misionero que desarrolla su trabajo en el contiente africano, nació en Hernani (Guipúzcoa), ·hace ya mucho tiempo·. Tras trabajar varios años en un banco, decidió dedicar su vida a tareas humanitarias, y en ello lleva desde hace cuatro décadas. Su presente destino es la Misión de St. Mary en Wukro (Etiopía).

Ángel Olaran

P.- ¿Cómo surge su vocación de misionero?

R.- En el ambiente cristiano católico de los años 50 y 60 tuve la oportunidad de ser acogido por los adolescentes y jóvenes de mi pueblo, Hernani. Entre ellos tuve la posibilidad de descubrir y de desarrollar mi faceta social, así como el apego a la Naturaleza: amor a la montaña, plantas, animales. Esta dimensión me abrió hacia lo que no soy yo, hacia el que no es yo. Y esta dimensión sigue viva en mí.

Algunos de mis amigos prestaron servicios misioneros como laicos en Sudamérica. Y ahí surgió mi interés por un servicio de este estilo. Y sin mayor razonamiento, supe que tenía que ser en África.

Habiendo cumplido los 19 años, tuve una experiencia vital de Dios. Algo que apenas duró segundos. Y que no he necesitado que se repitiera.

Y ahí comenzó mi caminar hacia mi interior. Y ahí sigo, ahondando en el viaje hacia mí mismo.

P.- ¿Cree Vd. que Dios es patrimonio de alguna religión en exclusiva?

R.- Sobre Dios sólo podemos balbucear. Incluso los grupos que nos jactamos de haber recibido revelaciones especiales de Dios, lo que podemos “saber” de Él es como a tientas, apoyándonos en  lo que captamos en las relaciones humanas. Para los creyentes, nuestras vivencias humanas de justicia, amistad, amor, paternidad, maternidad, creatividad, belleza, armonía, etc., orientan nuestro caminar interior hacia ese Ser que es fuente de esas virtudes humanas, y en quien, a través de ese paso tan bien ideado, llamado muerte, estas virtudes nuestras se complementarán de manera infinita. La tendencia de las religiones que han recibido El Libro Sagrado a hablar de Dios con una infalibilidad que ni el mismo Jesús, en nuestro caso, la utilizó, es contrario a la misma revelación.

Jesús fue dogmático en cuanto a principios humanos: se te ha dado gratis, dalo gratis; se te ha dado 5, se te pedirán 5; bienaventurados los pobres, los que aman la justica, visitan a los presos, dan de comer a los que tienen hambre, acogen a los de fuera. . . Muchos de sus seguidores, más que implementar esos principios con nuestra manera de vivir, intentamos monopolizar la Naturaleza de Dios: Trinidad Santísima, personalidad de Jesús, Virginidad de Maria, poder eclesial. . . En lugar de dejarnos orientar por Dios, orientamos a Dios con el riesgo de convertirlo patrimonio exclusivo.

P.- ¿Podría nuestra ignorancia crear la figura de Dios para satisfacer nuestra necesidad de protección y ahuyentar el miedo respecto de nuestro destino?

R.- Intuyo que la experiencia de Dios puede ir de la mano con la experiencia de nuestra personalidad. Si identificáramos nuestra personalidad con la figura de un cono, el vértice seria ese “punto” nuestro personal, indivisible. Eterno. Ese vértice es la sede de todo lo que consideramos valores: Armonía, Belleza, Amor, Amistad, Unidad, Justicia, Paz, Luz. . . Sería Dios, hacia lo que tendemos y donde nunca llegaremos. Es la “creación” de Dios no por lo negativo  sino por lo positivo: donde, un día, nuestra ansia de infinitud hacia los mencionados valores encontrará su complemento total, en el “corazón” de Dios.

La fe no asegura la necesidad de protección ni ahuyenta los miedos. Diálogo de Carmelitas de Guardini, y la película La última en el cadalso relatan la angustia visceral que le producen el sufrimiento, el dolor y la duda a una religiosa de vida contemplativa hasta que descubre que su vocación es la de acompañar a Jesús en la angustia que vivió en el Huerto de Los Olivos.

Dios está siempre mucho más allá de lo que cualquier confesión religiosa pueda afirmar de él. En nuestro gozo de haber recibido una revelación divina, tenemos que ser constructores de hermandad aboliendo fronteras, descubriendo el misterio de la diversidad .

P.- ¿Cree Vd. que la ley del amor, en su más amplia acepción, podría ser el motor que genera entendimiento entre los humanos?

R.- San Agustín afirmaba algo así como que estamos creados para el amor y que sólo descansaremos en el amor; por su parte, Juan de la Cruz comentaba que en la noche de la vida seremos juzgados sobre el amor. San Juan afirma “Dios es Amor”. Jesús a sus seguidores les da una nueva ley “Amaros como yo os he amado”, asegurando que “no hay mayor amor que dar la vida por los que se ama”. Dentro del entorno cristiano no hay mejor ley que la del amor para generar ese entendimiento. Y en al amor creceremos todos unidos, a la vez que individualizados, por toda la eternidad.

El cristianismo no posee el monopolio de amor. Todas las culturas son criaturas y reflejo de ese único Amor y a Él nos conducen.

P.- ¿Por que Etiopía fue su elección?

R.- Elegí Tanzania y allí viví 20 años. Cuando uno acepta vivir y trabajar en el interior de un grupo de personas de la naturaleza del nuestro, de entrada ofrece su disponibilidad. El año 1992 los superiores me propusieron venir a Etiopía y lo acepté.

P.- ¿Qué balance hace de su actividad en Etiopia?

R.- De los 20 años pasados en Tanzania tengo la sensación de que fue un tiempo sólido. Aquí llevo casi el mismo tiempo que en Tanzania y tengo la sensación de que esos años se me han escapado de la mano. Los podría encerrar en unos pocos años. Y la pregunta visceral: ¿Qué he hecho todo este tiempo? ¿Qué puedo ofrecer? Y aquí no cuenta la lógica matemática: tantos pozos, ni tantos árboles plantados, ni alumnos. . . Lo que brota de mis raíces, y eso es lo que cuenta, es que la actividad podía haber sido más creativa; con una motivación más limpia. Podría haber llegado a relacionarme con mucha más gente, acompañarles mejor. Mucho más cercano en sus sufrimientos.

P.- ¿Qué alternativas, de fácil aplicación, podrían erradicar la pobreza?

R.- Con la depresión de los años 30, del sistema capitalista duro – no había horarios de trabajo, ni los niños eran respetados, sueldos que no llegaban ni a propinas; seguridad bajo mínimos- . . . se pasó al de Bienestar Social. Costó pero se consiguió.

La economía del Bienestar Social ha llegado a la Globalización, basada en gran parte en la miseria económica que exige el sacrificio ofrecido al dios dinero, de los 20.000 niños (100.000 personas) que mueren diariamente a consecuencia de la mala alimentación.

En el mundo hay suficiente capacidad humana para pasar a un nuevo sistema político-económico que solucione este asesinato masivo.

Es deprimente ver las fotos de las condiciones en las que trabajaban los niños y las mujeres al comienzo de la industrialización. Y hoy apenas nos causan un cierto malestar emocional temporal  las fotos de los niños que, diariamente, sin culpa alguna, son condenados por los tribunales bursátiles. Sus “abogados” -brokers-  que se proclaman libres de todo compromiso moral, apoyan fielmente a sus “Jueces”-accionistas- según el principio de aquel patrón suyo: “Ni quito ni pongo rey, pero defiendo a mi señor”.

Habría que dejar de vender armas; las grandes multinacionales y otras tendrían que pagar impuestos y demás obligaciones; no habría que obligar a que desaparecieran aranceles aduaneros, y tendrían que desaparecer los paraísos fiscales; no se debería subvencionar a los campesinos del Norte. Los precios no tendrían que depender de unas pocas bolsas. . . Habría que condonar las deudas que no son tales. El Tercer mundo devuelve al primero en concepto de pago de deudas e intereses más de lo que el Primero envía al Tercero en concepto de ayudas.

Para poder comenzar con ese proceso, el Primer Mundo tendría que aceptar y arrepentirse su mala Memoria Histórica, respecto a la Memoria Humillada, Mancillada del Tercer Mundo.

No son cosas difíciles. Se han conseguido montar la Unión Europea; antes se consiguió la de USA.  Es una cuestión de voluntad política por encima de la económica.

P.- ¿Qué proyectos de los que está desarrollando considera Vd. más importantes?

R.- La atención a más de 2.000 niños entre huérfanos e hijos de madres enfermas sin el apoyo del padre. Esta actividad no se puede considerar un proyecto. Nos situamos al nivel de los derechos. Y eso es inalienable. Hoy por hoy las instituciones oficiales, nacionales o internacionales no se ocupan más que simbólicamente de estos niños, por lo que dependemos de la tan mal entendida caridad del buen ciudadano.

En cuanto a la educación de un buen número de estos niños y jóvenes contamos con una escuela profesional de agricultura, electricidad, mecánica general, marroquinería, informática, música, pintura-escultura, circo, artes marciales. Acuden alrededor de 400 alumnos. El presupuesto de la escuela ronda los 180.000 € anuales. Contamos con el apoyo de una ONG alemana cubriendo el 70% del presupuesto, pero cada vez que renovamos el contrato (cada 3 años) recortan entre el 15 y el 20% del mismo. Por lo general, las ONG no apoyan el mantenimiento de las escuelas, aunque aplauden el que atendamos a una población económicamente débil, cuyos pagos mensuales son simbólicos. Considero problemático el mantenimiento de esta institución.

Aún hay niños de 0-5 años a los que no podemos ayudar con una alimentación de apoyo por falta de medios económicos.

Los proyectos relacionados con la reforestación y la conservación de agua y tierra también son urgentes.

P.- El modelo de microcréditos que ha puesto en marcha tiene un gran reconocimiento. ¿Podría hablarnos sobre cómo funcionan estos microcréditos y quiénes son sus destinatarios?

R.- El ponerlos en marcha no quiere decir que sean de propia creación o inspiración.

Apoyamos varios sectores de la sociedad civil. Un sector con dinero en efectivo en el que la devolución del préstamo es en efectivo. Otro sector con la prestación del crédito en especies y la devolución es también en especies.

En el primer grupo estamos en contacto con unas 200 mujeres que se vieron forzadas a negociar con sus cuerpos. Para ellas estaba cerrado el acceso a una entidad bancaria u otra para la adquisición del  préstamo, dada la imposibilidad de avalarlo. Por otra parte, los intereses a pagar son elevados.

Aunque el crédito es individual e individual su empleo, trabajan en grupos de 10 con el fin de apoyarse mutuamente. Es muy gratificante vivir el cambio tan sustancial que experimentan sabiéndose económicamente independientes y liberadas del agravante de su anterior profesión.

Unas 20 jóvenes que han acabado la formación académica han recibido apoyo para abrir pequeños negocios, como tiendas, peluquerías o cafeterías.

Dos de esos grupos de mujeres, bajo el sistema de cooperativa, después de haber seguido una formación de un año en nuestra escuela, han recibido unas cuantas máquinas de coser y demás material adecuado para la apertura de  talleres de costura.

En cuanto al crédito en especies, varios grupos de mujeres, especialmente en la parte rural, algunas afectadas por el SIDA, han recibido colmenas, dos por cada mujer. El pago lo hacen en miel.

El mismo tipo de ayuda lo han recibido jóvenes del campo que, habiendo acabado los estudios, se encuentran sin trabajo. El pago también en especie.

Dos grupos de universitarios y jóvenes huérfanos que han estado bajo nuestra tutela, también sin trabajo, han recibido vacas. El proyecto consiste en comprar las vacas flacas y engordarlas en unos 3 meses para volver a venderlas. También pagan en especie.

Otros jóvenes se dedican a engordar corderos.

P.- ¿Qué formas de colaboración tanto económicas como participativas propondría Vd. a quienes quisieran colaborar con Vds.?

R.- La colaboración participativa está restringida al tipo de visado que se obtenga. Los que llegan con el visado de turistas no pueden colaborar activamente. Los que llegan con el visado de negocios (business), lo pueden hacer por un tiempo de 3 meses, prorrogable una vez. Se apoyan en programas de salud, educación, agricultura etc. Los que llegan para un tiempo más largo lo hacen dentro de un proyecto, aprobado por el Gobierno, en el que consta la presencia de un extranjero.

Una de las dos formas más fáciles de colaboración económica es la de apoyar la compra de una o varias colmenas,  o de media colmena, que, con muy poco gasto de mantenimiento, podrán contribuir a cubrir parte del presupuesto escolar. La otra forma es la de contribuir mensualmente con la cantidad que uno considere oportuna. Y están las aportaciones que esporádicamente alguien pueda y quiera hacer.

P.- Desde su experiencia en el llamado tercer mundo, ¿qué mensaje enviaría al primero?

R.- Existe un tercer mundo porque existe el primer mundo que lo ha creado, modulado, humillado, destrozado.

El primer mundo tiene que reconocer que su Memoria Histórica está llena de extorsión, robo,  muerte, abuso. . . y tiene que reconciliarse con la Memoria Historia del Tercer Mundo, extorsionada, robada, asesinada, abusada. . .

Si un día desaparece el primer mundo, la Humanidad ganará mucho. Por más que se luche por erradicar la pobreza, si desapareciera el Tercer Mundo, la Humanidad perdería demasiado, en acogida, compartir, sencillez, naturalidad, exquisitez de trato, abrazos; en la belleza de las sonrisas y las miradas de los niños con sus mil besos surgidos de la afectividad.

Las armas crean riqueza en el primer mundo; miseria, desolación en el Tercer Mundo.

Mucha de la  “materia prima”, dinero, de la banca del primer mundo es fruto del robo y la corrupción en el Tercer Mundo.

El dinero superfluo no nos corresponde; en justicia pertenece a los pobres. Es injusto hablar de caridad cuando ofrecemos algo de lo superfluo. Para hablar de caridad tenemos que ofrecer algo de lo que nos es necesario.

En definitiva, en el primer mundo,  entre el poder, el orgullo, la ansiedad por poseer más, la fuerza militar. . . hemos perdido el Norte.

P.- Los voluntarios que vinimos a Etiopía consideramos que su avanzada obra social no tiene la suficiente difusión en Europa en general y en España en particular. ¿Cómo cree Vd. que se podría divulgar mejor su trabajo en Wukro?

R.- Nunca me lo he preguntado ni me ha preocupado. Hechos como esta entrevista, el cariño y cercanía de todos Vds. que conviven unos dias con nosotros, su compromiso personal hacia nuestros niños, arboles, microcréditos. . .  la divulgación boca-boca constituyen una difusión suficiente.

P.- ¿Cree Vd. Que su labor está siendo mediatizada u obstaculizada por algunas instituciones que se quieren poner las medallas que sólo le corresponden a Vd.?

R.- Las medallas corresponden a las personas de aquí que son quienes nos acogen y arropan. Nunca he pensado que me pueda corresponder una medalla por colaborar con lo que soy y tengo con estas personas que me ofrecen lo que son. Creo firmemente que lo que soy pertenece a los que conviven conmigo.  Sólo siendo para los otros seré para mí. Se me ha dado gratis y lo tengo que dar gratis. Y el hecho de que alguien acepte lo que yo pueda ofrecer es la mejor medalla.

P.- ¿Qué futuro cree Vd. que puede tener Etiopía en un contexto de indiferencia, guerras y hambruna? ¿Cree Vd. que está abandonada Etiopía?

R.- En cuanto pueda jugar un papel estratégico, Etiopía estará en las agendas de las grandes potencias. Si su subsuelo comienza a vomitar petróleos, joyas y cosas así volverá  estar en las agendas de los poderosos. En cuanto exporte personal cualificado que, nada más entrar en los países que los acogen, puedan comenzar a producir, Etiopía estará en esas agendas.

Pero no se preocupa mínimamente de apoyar estrategias nacionales de calidad  humana, orientadas a apoyar programas de desarrollo humano, en los que la parte de salud, educación, economía. . . sean medios para ese desarrollo de calidad humana. En el contexto de la economía global, como cualquier otro País, Etiopía no podrá salir adelante por sí sola.

Habría que comenzar a pensar en un Gobierno Global, tipo la Unión Europea, con poder político, económico, jurídico y si fuera necesario, militar. Dar credibilidad a ONU.

P.- ¿Por qué invitó a Ajedrez sin Fronteras a participar en este proyecto?

El ajedrez ha sido una de mis asignaturas pendientes. Cuando tuve la satisfacción de conocer a dos de sus fundadores, pensé que esta podría ser la oportunidad para que esa asignatura mía pudiera ser ofrecida a muchos de nuestros jóvenes que culturalmente están expuestos a juegos donde el movimiento de fichas constituye el núcleo del mismo.

P.- A nivel personal, ¿qué le aporta esta entrega?

R.- Nunca he considerado mi estancia en Wukro como una entrega. Seria agotador, me consumiría el pensar y sentir que me estoy entregando, que me estoy dando a los demás . . . Me sentiría como un surtidor con la posibilidad de llegar al cansancio, al vacío. Colaboro con lo que soy. En toda relación humana, el hecho de que la persona esté abierta a mí, me escuche y respete es ya una fuente de energía que me revitaliza.

Si Vd. ha tenido ocasión de pasar unas horas con los niños y jóvenes que nos visitan a diario, entenderá mucho mejor lo que quiero transmitir con mis palabras.

Jugar al ajedrez en Etiopía: una pieza de magia contra el hambre y la guerra

prende la curiosidad

2.400 huérfanos viven en la misión de S. Mary’s, en Wukro, al norte de Etiopía, donde duermen, estudian y trabajan para olvidar las secuelas de la enfermedad, la indiferencia o la guerra . Todos ellos podrán acceder además a ese sistema de conocimiento milenario que es el ajedrez. Una organización, Ajedrez Sin Fronteras, ha puesto en marcha el proyecto pionero de montar una escuela en esta misión en pleno cuerno de África.

Ahora que están de moda las crónicas de la crisis, muchos de sus escenarios permanecen olvidados.

Poco importan allí las opiniones de Moody’s o el precio de la deuda de los estados ricos. Apenas ni se agitan por los malos augurios del Banco Mundial o del FMI. Son la gente y los países en crisis permanente, todos los olvidados.

Uno de ellos es Etiopía, en el cuerno de África, actualmente asolado por una sequía pertinaz que ha desatado las alarmas de la ONU. Sin embargo, también en estas situaciones (quizás aún más en estas situaciones) se encuentran iniciativas capaces de ilusionar al más escéptico para que con repentina convicción se diga “sí, después de todo, hay futuro”.

Es el caso del proyecto en el que están trabajando el misionero Ángel Olarán y Ajedrez Sin Fronteras. Tras trece años de trabajo en Etiopía, el padre Olarán tiene a su cargo más de 2.400 huérfanos en Wukro, en el estado de Tigray, al norte del país, cerca de la frontera con Eritrea. Muchos de ellos sufren precisamente las secuelas de aquella guerra olvidada que enfrentó a Etiopía y Eritrea entre 1998 y 2000. Otros se han visto afectados (ellos o sus familias) por la tuberculosis o el sida, auténticas epidemias en la zona. Pero todos ellos obtienen cuidado y formación a cargo de la misión, una formación que partir de septiembre podrá completarse con el ajedrez si la organización Ajedrez Sin Fronteras logra la financiación necesaria para poner en marcha una escuela en la zona.

EL AJEDREZ, FUENTE DE CONOCIMIENTO

¿Qué puede aportar el ajedrez en Etiopía? Álvaro Van der Brule, miembro y socio fundador de Ajedrez Sin Fronteras lo tiene claro: “El ajedrez es un excelente sistema de gestión, tanto para adultos como para niños, que nos enfrenta a la toma de decisiones y a valorar nuestras decisiones con madurez”.

Y añade: “Es un deporte, un arte, una ciencia milenaria que, además de divertir, es social y acerca a los jugadores a través de su práctica al mutuo entendimiento y al concepto del ‘otro’”.

Quizá por ello, cuando Van Der Brule, que a sus 55 años vive por y del ajedrez, le propuso la idea al padre Olarán éste la acogió de inmediato. Para garantizar la supervivencia del proyecto y ahondar en su interés, una parte central es la capacitación de jóvenes locales para que puedan mantener ellos mismos la escuelay proporcionar clases a otros. “También se aportará material escolar, medicinas, semillas y otras opciones a considerar en función de las necesidades del proyecto”, explica Van Der Brule.

La ilusión es mucha, pero la financiación en estos tiempos resulta complicada. No obstante, a fuerza de organizar partidas especiales de ajedrez, subastas o recitales poéticos para recaudar fondos, así como de dar a conocer el proyecto para que se sumen nuevos socios están seguros de que lo van a conseguir. Van der Brule apunta un último detalle para animar a los donantes: “A partir de octubre se podrán auditar en tiempo real los gastos a través de la web”. Otra pieza  más para hacer posible la jugada maestra.

El ajedrez nos ayuda a mejorar nuestras vidas

Publicado en El Confidencial

Decía Einstein que la mente es como un paracaídas. Si no se abre, no sirve para nada. En 1913, Sigmund Freud fue el primer psicoanalista en mencionar y afirmar que para dominar el juego del ajedrez eran requeridos pasos similares a las técnicas psicoanalíticas.

Desde su presumible aparición durante el período Tchang en la antigua China, hace ya 32 siglos (otros historiadores hacen alusiones a referencias datadas en la época Aria –Indostánica- hace 35 siglos), pasando por las elaboradas composiciones árabes llamadas Mansubas (pequeños estudios de mate en dos o tres jugadas con algún tema táctico incorporado), su introducción en Europa por el rey español Alfonso X El Sabio consagra este bello arte hasta lograr su actual  consolidación como herramienta avanzada de conocimiento.

El ajedrez desarrolla una memoria visual excepcional, poder combinatorio, velocidad de cálculo, concentración, pensamiento lógico y transversal, además de estructurar las mentes de manera armónica. En los niños, en particular,encauza la hostilidad de manera constructiva y creativa y ayuda a establecer amistades entre sus pares con facilidad.

Jugar al ajedrez previene, a través de su intensa práctica intelectual, el mal de Alzheimer y mejora las estructuras de pensamiento a través de propuestas asertivas.

Es una formidable terapia ante problemas sociales complejos, incrementa la autoestima del jugador y coopera en la resolución de problemas algorítmicos y heurísticos. En el primer caso, a través de la búsqueda de un método gradual que produzca soluciones correctas e irrefutables; en el segundo, ayudando a la simplificación de la resolución de los problemas.

¿Cómo nos puede ayudar a transformar el ajedrez nuestras vidas para que éstas sean mejores? ¿Qué está presente en la sociedad y en el individuo desde que nacemos hasta nuestra partida?

El conflicto es una realidad vital y constante en las relaciones humanas. El ajedrez promueve a través de sus innumerables técnicas soluciones avanzadas para abordar con éxito la gestión de problemas de cualquier índole, ya sean éstos de carácter personal, de pareja, mercantiles, profesionales o aplicables a otros escenarios donde se produzcan tensiones o incertidumbres.

Propone valores como la integración y la tolerancia, además de soluciones de consenso donde prevalezca la negociación y el entendimiento como contrapunto al maniqueísmo, la beligerancia y la violencia.

Es evidente que el éxito en la vida requiere, además de otras cosas, el aprendizaje para encarar los conflictos, desde los cotidianos a los extraordinarios o existenciales. Es triste y lamentable que la enseñanza para afrontarlo no sea parte de la formación que los seres humanos nos damos unos a otros, cuando buena parte de los logros históricos y sociales se han conseguido sobre la base de buscar y hallar soluciones y salidas a los conflictos que no pasen por el recurso a la violencia.

El ajedrez es un juego que en su vertiente científica constituye una oportunidad única de simular el conflicto. Este “simulador de conflictos” que es el ajedrez, es un mecanismo de ida y vuelta. Si nuestra impronta personal queda fijada en la forma en que jugamos, podemos invertir el proceso y abordar nuestras zonas oscuras y nuestras limitaciones a la hora de enfrentarnos al conflicto, aprendiendo nuevos mecanismos de convivencia y soluciones no violentas, y convirtiéndolas en armoniosas, incluso dentro de situaciones adversas. 

Con el ajedrez podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración

Podemos apreciar que el conflicto forma parte de la vida sin que su resolución exija la anulación del contrario, la propia, la de terceros, o el recurso a la agresión. Podemos, en un entorno sin riesgos, observar nuestra forma de encarar los conflictos, comprendiendo el porqué de muchas de nuestras reacciones automáticas, de cómo se activan nuestros miedos y de cómo nuestras emociones primarias y heridas no resueltas contaminan nuestra voluntad, haciéndonos ejecutar acciones o permanecer pasivos en perjuicio propio o de terceros. Y apreciado ello, podemos cambiar. Podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración, activando incluso nuevos circuitos neuronales y, por extensión, creando nuevas herramientas para gestionar las situaciones de conflicto. Y para hacer esto ni siquiera es necesario saber leer o escribir. Sólo tener una clara voluntad de querer transformarse y evolucionar.

El ajedrez nos puede proporcionar una nueva luz para reestructurar nuestras vidas, reacciones, visión personal sobre el mundo y la humanidad y para afrontar con mayores perspectivas de éxito personal y colectivo aquellas situaciones vitales más duras y dolorosas,  además de encarar los retos de la vida, por difíciles que sean. Para transformar el mundo, debemos primero transformarnos a nosotros mismos.

El ajedrez ayuda a las personas a ser sus propios médicos del alma, mediante su práctica y aprendizaje, a través de este juego que es un maravilloso simulador vital y que promueve la clarividencia más allá de las visiones en blanco y negro.

Los sucesos y acontecimientos se desarrollan en torno a nosotros de forma que nos conectan con relaciones de causa-efecto que son ajenas a nuestro control. Es por ello que el ajedrez educa para solventar con elegancia y corrección, y con una alta observación y precisión quirúrgica, aquellas situaciones que se nos presentan resolviéndolas con técnicas extrapolables a la vida cotidiana.

*Álvaro Van der Brule es poeta, profesor de ajedrez y fundador, junto a  Santiago Mediano, de Ajedrez sin Fronteras.