Ajedrez y educación: el secreto de Benjamin Franklin

Publicado en El Confidencial

En tiempos tan críticos para la cultura y la educación, pilares ambos esenciales como apuesta de futuro para cualquier país con un proyecto de alcance que se precie de tal nombre, y que tan vapuleados han resultado en este voraz envite de un oscurantismo que jamás duerme; brilla con luz propia una apuesta histórica aprobada recientemente por la U.E. a favor del mejoramiento del pensamiento humano.

El 13 de marzo del año en curso fue un día histórico para este juego milenario que es el ajedrez. No concluyó un match brillante entre dos colosos de este arte, ni se jugó una partida inmortal que quedara registrada en las crónicas, ni un genio en ascenso arroyó a ningún jugador consagrado. El 13 de marzo del 2012 el Parlamento Europeo suscribió una declaración a favor de introducir en las escuelas e institutos de la Unión  el arte–ciencia del ajedrez pronunciándose a favor de los enormes beneficios que este deporte mental podía procurar a sus practicantes.

Como herramienta avanzada de gestión de conflictos, el ajedrez invita a pensar con criterios amplios y no restrictivos. Es un laboratorio de I+D portátil. Su belleza nunca se consume pues es como un Fénix milenario. El ajedrez, como la música, es un idioma universal.

¿Cómo nos puede ayudar a transformar el ajedrez nuestras vidas para que éstas sean mejores? ¿Qué está presente en la sociedad y en el individuo desde que nacemos hasta nuestra partida?

El conflicto es una realidad vital y constante en las relaciones humanas. El ajedrez promueve a través de sus innumerables técnicas soluciones avanzadas para abordar con éxito la gestión de problemas de cualquier índole, ya sean éstos de carácter empresarial, político, mercantil, profesional, personal o aplicables a otros escenarios donde se produzcan tensiones o incertidumbres. Propone, además, soluciones de consenso donde prevalezca la negociación y el entendimiento como contrapunto al maniqueísmo, la beligerancia y la violencia.

Un juego que nos ayuda a cambiar

El ajedrez es un juego que en su vertiente científica constituye una oportunidad única de simular el conflicto. Este “simulador de conflictos” que es el ajedrez, es un mecanismo de ida y vuelta. Si nuestra impronta personal queda fijada en la forma en que jugamos, podemos invertir el proceso y abordar nuestras zonas oscuras y nuestras limitaciones a la hora de enfrentarnos al conflicto, aprendiendo nuevos mecanismos de convivencia y soluciones no violentas, y convirtiéndolas en armoniosas, incluso dentro de situaciones adversas. Podemos apreciar que el conflicto forma parte de la vida sin que su resolución exija la anulación del contrario, la propia, la de terceros, o el recurso a la agresión. Podemos, en un entorno sin riesgos, observar nuestra forma de encarar los conflictos, comprendiendo el porqué de muchas de nuestras reacciones automáticas, de cómo se activan nuestros miedos y de cómo nuestras emociones primarias y heridas no resueltas contaminan nuestra voluntad, haciéndonos ejecutar acciones o permanecer pasivos en perjuicio propio o de terceros. Y apreciado ello, podemos cambiar. Podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración, activando incluso nuevos circuitos neuronales y, por extensión, creando nuevas herramientas para gestionar las situaciones de conflicto. Y para hacer esto ni siquiera es necesario saber leer o escribir. Sólo tener una clara voluntad de querer transformarse y evolucionar.

El ajedrez nos puede proporcionar una nueva luz para reestructurar nuestras vidas, reacciones, visión personal sobre el mundo y la humanidad y para afrontar con mayores perspectivas de éxito personal y colectivo aquellas situaciones vitales más duras y dolorosas, además de encarar los retos de la vida, por difíciles que sean.Para transformar el mundo, debemos primero transformarnos a nosotros mismos.

El ajedrez ayuda a las personas a ser sus propios médicos del alma, mediante su práctica y aprendizaje, a través de este juego que es un simulador vital y que promueve la clarividencia más allá de las visiones en blanco y negro. El estudio y la práctica regular se traducen en un incremento patente de las habilidades cognitivas, cuyas transferencias a otras áreas de conocimiento complementa de manera más que notable, combatiendo así la suerte ordinaria del destino a través del esfuerzo por mejorar la situación en la que uno se encuentra.

El desarrollo de la memoria visual puede llegar a ser excepcional con un trabajo adecuado, al igual que el poder combinatorio, la capacidad de cálculo, la concentración, el pensamiento lógico y transversal y, en definitiva, la estructuración de la mente de una manera mas armónica. Otra de las grandes ventajas del ajedrez es que puede encauzar la hostilidad de manera constructiva y creativa. Buena parte de los logros históricos y sociales se han conseguido sobre la base de buscar y hallar soluciones y salidas a los conflictos que no pasen por el recurso a la violencia.

Entre las múltiples capacidades que se obtienen ejercitando regularmente el ajedrez destacaría, sin lugar a dudas, la puesta en práctica de la toma de decisiones y la valoración del pensamiento analítico, con la ponderación constante de la ley prueba–error.

La moral del ajedrez

Si sumamos dos de los aspectos básicos que se manejan de forma recurrente en el ajedrez, la táctica (planificación a corto plazo), así como la estrategia (planificación a largo plazo), a través del sutil y casi imperceptible hábito al juego y la diversión que comporta, estaremos aprendiendo a saber estar en equilibrio con nosotros mismos y los demás. En definitiva, lograremos una auténtica enseñanza.

Benjamin Franklin en su famoso ensayo La moral del ajedrez, publicado en 1786, tres años antes de la revolución francesa y cinco de la guerra civil que asolaría su país; destacaba con vehemencia su práctica, pues proporcionaba a su entender “la capacidad de prever con tino las consecuencias a largo plazo que pudiera tener cualquier acto”; así como cautela en la observación de la totalidad de cualquier escena y la observación de la dinámica oculta de las posibilidades que no son aparentes a primera vista.

Dicho esto, hay que añadir que este genial inventor, científico y político, autor de más de un centenar de patentes de enorme trascendencia muchas de ellas y de dos docenas de ensayos, sólo asistió a la escuela hasta los diez años. Preguntado por un periodista de un diario local de Pensilvania sobre lo prolífico de su creatividad, respondió sin dilación que su secreto estaba en la práctica diaria del ajedrez (sic). Finalmente, apuntalar una idea inherente al ajedrez y a la practica vital. Si arriesgamos, podemos perder. Si no arriesgamos, ya hemos perdido.

El ajedrez, una milenaria forma de conocimiento

Publicado en El Confidencial

El ajedrez es un juego que parece ser una distracción inofensiva, pero su calado y profundidad distan mucho de convertirlo en algo ligero y banal. Su metafórica manera de representar las verdades sin vaciarlas de lo esencial, hacen que su trascendencia a través de la historia no sea algo casual.

Una de las ventajas de la metáfora es que nos permite reducir a conceptos más simples y manejables los asuntos complejos. Su sinergia (el hecho de ser una forma híbrida de arte y ciencia a la par) hace que sea más grande que la suma de las partes. En sus vertiginosas profundidades se manifiestan los contornos de la sabiduría. Su naturaleza críptica y hermética a la vez junto con su singular belleza como herramienta de autoconocimiento (Freud dixit), recuerda a la interminable sucesión de un juego de matrioskas rusas.

Su trazabilidad a lo largo de la historia conocida -o que se nos ha permitido conocer-, nos remonta a tiempos pretéritos en los que ya se revelaba íntimamente la pulsión por una forma de búsqueda del conocimiento en su acepción más pura y quizás, mágica.

Hay algo detrás de un jugador de ajedrez que apunta hacia una sensibilidad cultivada. Siendo habitantes de una forma de esclavitud confusa (la propia de la ignorancia no reconocida), podría ser el ajedrez una herramienta liberadora que nos permitiera volar sin quemarnos las alas.

Es en este cosmos cerrado, en este sanctasanctórum milenario, en este universo de notable complejidad, donde la dualidad jugador/juego se disuelve en beneficio de una realidad que se subvierte en aras de la creación y el arte. Porque esto es lo que es un ajedrecista: un artista explorando límites, y un explorador en comunión con el arte.

El mensaje del ajedrez es claro. La sabiduría vital, está al alcance de la mano del que quiera crecer, sin pisar el acelerador.

Más allá de la importancia como instrumento del pensamiento, la aplicación de sus técnicas por extrapolación, permitirían crear una sociedad de iguales con miras hacia horizontes lejanos, poniendo en segundo lugar lo competitivo, en beneficio de lo solidario (ejemplo de estructuras de peones sanas).

Aunque muy vinculado como disciplina obligada en el análisis estratégico y táctico en las academias militares más importantes del mundo (Zaragoza, Frunze, Saint Cyr, West Point, etc.), sus aplicaciones y transferencias se pueden poner en práctica literalmente en cualquier área de la economía, diplomacia, política, educación, psicología, autoanálisis…

El indefectible paso de los años que todo lo disuelve no ha podido con esta antiquísima oferta de conocimiento. Es evidente que hay una íntima conexión catalizadora entre este arte, la ciencia y su creador, el ser humano.

Mientras que Cambises II de la poderosa dinastía aqueménida y su ejército fantasma eran devorados por las arenas de Siwa; pretéritos imperios con solera se volatilizaban de la noche a la mañana, y regímenes con vocación milenarista desaparecian, in ictu oculi; las isolíneas de datación arqueológica sostienen, con rigor verificable, que en la tumba de Tutankhamon (1.300. años A.C.) fue localizado un tablero cuadriculado junto a piezas de una más que significativa semejanza al ajedrez tal y como actualmente lo conocemos.

Aunque el parecido sustancial con alternativas chinas anteriores a la era búdica y confuciana, y su relación con el ajedrez en su forma presente, es algo a tener en cuenta, se establece de manera más oficial su entronización o puesta de largo en la historia a través de la Chaturanga, nombre sanscrito que equivaldría a “cuatripartito” y que describía en los tiempos védicos a una unidad básica de combate del antíguo ejército indio equivalente quizás –si se pudiera establecer una comparación apropiada- a la dotación actual de una patrulla de cualquier ejército moderno.

El ajedrez en definitiva propone osadía y prudencia en el mismo pack. Nos enseña a conjeturar probabilidades con rigor y a poner en valor nuestra verdadera estatura. Como dijo en su momento Einstein: “La mente es como un paracaídas, sino se abre, no sirve para nada”.

Finalmente, decir que es este nuevo blog una ventana abierta al debate y promoción del ajedrez en nuestro país. Todos los esfuerzos tanto individuales como colectivos, privados, públicos, institucionales o de cualquier otra índole que de buena fe quieran llevar este arte más alto y lejos; son bienvenidos.

“Sacrificamos diariamente más de 20.000 niños al dios dinero”

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Ángel Olaran, misionero que desarrolla su trabajo en el contiente africano, nació en Hernani (Guipúzcoa), ·hace ya mucho tiempo·. Tras trabajar varios años en un banco, decidió dedicar su vida a tareas humanitarias, y en ello lleva desde hace cuatro décadas. Su presente destino es la Misión de St. Mary en Wukro (Etiopía).

Ángel Olaran

P.- ¿Cómo surge su vocación de misionero?

R.- En el ambiente cristiano católico de los años 50 y 60 tuve la oportunidad de ser acogido por los adolescentes y jóvenes de mi pueblo, Hernani. Entre ellos tuve la posibilidad de descubrir y de desarrollar mi faceta social, así como el apego a la Naturaleza: amor a la montaña, plantas, animales. Esta dimensión me abrió hacia lo que no soy yo, hacia el que no es yo. Y esta dimensión sigue viva en mí.

Algunos de mis amigos prestaron servicios misioneros como laicos en Sudamérica. Y ahí surgió mi interés por un servicio de este estilo. Y sin mayor razonamiento, supe que tenía que ser en África.

Habiendo cumplido los 19 años, tuve una experiencia vital de Dios. Algo que apenas duró segundos. Y que no he necesitado que se repitiera.

Y ahí comenzó mi caminar hacia mi interior. Y ahí sigo, ahondando en el viaje hacia mí mismo.

P.- ¿Cree Vd. que Dios es patrimonio de alguna religión en exclusiva?

R.- Sobre Dios sólo podemos balbucear. Incluso los grupos que nos jactamos de haber recibido revelaciones especiales de Dios, lo que podemos “saber” de Él es como a tientas, apoyándonos en  lo que captamos en las relaciones humanas. Para los creyentes, nuestras vivencias humanas de justicia, amistad, amor, paternidad, maternidad, creatividad, belleza, armonía, etc., orientan nuestro caminar interior hacia ese Ser que es fuente de esas virtudes humanas, y en quien, a través de ese paso tan bien ideado, llamado muerte, estas virtudes nuestras se complementarán de manera infinita. La tendencia de las religiones que han recibido El Libro Sagrado a hablar de Dios con una infalibilidad que ni el mismo Jesús, en nuestro caso, la utilizó, es contrario a la misma revelación.

Jesús fue dogmático en cuanto a principios humanos: se te ha dado gratis, dalo gratis; se te ha dado 5, se te pedirán 5; bienaventurados los pobres, los que aman la justica, visitan a los presos, dan de comer a los que tienen hambre, acogen a los de fuera. . . Muchos de sus seguidores, más que implementar esos principios con nuestra manera de vivir, intentamos monopolizar la Naturaleza de Dios: Trinidad Santísima, personalidad de Jesús, Virginidad de Maria, poder eclesial. . . En lugar de dejarnos orientar por Dios, orientamos a Dios con el riesgo de convertirlo patrimonio exclusivo.

P.- ¿Podría nuestra ignorancia crear la figura de Dios para satisfacer nuestra necesidad de protección y ahuyentar el miedo respecto de nuestro destino?

R.- Intuyo que la experiencia de Dios puede ir de la mano con la experiencia de nuestra personalidad. Si identificáramos nuestra personalidad con la figura de un cono, el vértice seria ese “punto” nuestro personal, indivisible. Eterno. Ese vértice es la sede de todo lo que consideramos valores: Armonía, Belleza, Amor, Amistad, Unidad, Justicia, Paz, Luz. . . Sería Dios, hacia lo que tendemos y donde nunca llegaremos. Es la “creación” de Dios no por lo negativo  sino por lo positivo: donde, un día, nuestra ansia de infinitud hacia los mencionados valores encontrará su complemento total, en el “corazón” de Dios.

La fe no asegura la necesidad de protección ni ahuyenta los miedos. Diálogo de Carmelitas de Guardini, y la película La última en el cadalso relatan la angustia visceral que le producen el sufrimiento, el dolor y la duda a una religiosa de vida contemplativa hasta que descubre que su vocación es la de acompañar a Jesús en la angustia que vivió en el Huerto de Los Olivos.

Dios está siempre mucho más allá de lo que cualquier confesión religiosa pueda afirmar de él. En nuestro gozo de haber recibido una revelación divina, tenemos que ser constructores de hermandad aboliendo fronteras, descubriendo el misterio de la diversidad .

P.- ¿Cree Vd. que la ley del amor, en su más amplia acepción, podría ser el motor que genera entendimiento entre los humanos?

R.- San Agustín afirmaba algo así como que estamos creados para el amor y que sólo descansaremos en el amor; por su parte, Juan de la Cruz comentaba que en la noche de la vida seremos juzgados sobre el amor. San Juan afirma “Dios es Amor”. Jesús a sus seguidores les da una nueva ley “Amaros como yo os he amado”, asegurando que “no hay mayor amor que dar la vida por los que se ama”. Dentro del entorno cristiano no hay mejor ley que la del amor para generar ese entendimiento. Y en al amor creceremos todos unidos, a la vez que individualizados, por toda la eternidad.

El cristianismo no posee el monopolio de amor. Todas las culturas son criaturas y reflejo de ese único Amor y a Él nos conducen.

P.- ¿Por que Etiopía fue su elección?

R.- Elegí Tanzania y allí viví 20 años. Cuando uno acepta vivir y trabajar en el interior de un grupo de personas de la naturaleza del nuestro, de entrada ofrece su disponibilidad. El año 1992 los superiores me propusieron venir a Etiopía y lo acepté.

P.- ¿Qué balance hace de su actividad en Etiopia?

R.- De los 20 años pasados en Tanzania tengo la sensación de que fue un tiempo sólido. Aquí llevo casi el mismo tiempo que en Tanzania y tengo la sensación de que esos años se me han escapado de la mano. Los podría encerrar en unos pocos años. Y la pregunta visceral: ¿Qué he hecho todo este tiempo? ¿Qué puedo ofrecer? Y aquí no cuenta la lógica matemática: tantos pozos, ni tantos árboles plantados, ni alumnos. . . Lo que brota de mis raíces, y eso es lo que cuenta, es que la actividad podía haber sido más creativa; con una motivación más limpia. Podría haber llegado a relacionarme con mucha más gente, acompañarles mejor. Mucho más cercano en sus sufrimientos.

P.- ¿Qué alternativas, de fácil aplicación, podrían erradicar la pobreza?

R.- Con la depresión de los años 30, del sistema capitalista duro – no había horarios de trabajo, ni los niños eran respetados, sueldos que no llegaban ni a propinas; seguridad bajo mínimos- . . . se pasó al de Bienestar Social. Costó pero se consiguió.

La economía del Bienestar Social ha llegado a la Globalización, basada en gran parte en la miseria económica que exige el sacrificio ofrecido al dios dinero, de los 20.000 niños (100.000 personas) que mueren diariamente a consecuencia de la mala alimentación.

En el mundo hay suficiente capacidad humana para pasar a un nuevo sistema político-económico que solucione este asesinato masivo.

Es deprimente ver las fotos de las condiciones en las que trabajaban los niños y las mujeres al comienzo de la industrialización. Y hoy apenas nos causan un cierto malestar emocional temporal  las fotos de los niños que, diariamente, sin culpa alguna, son condenados por los tribunales bursátiles. Sus “abogados” -brokers-  que se proclaman libres de todo compromiso moral, apoyan fielmente a sus “Jueces”-accionistas- según el principio de aquel patrón suyo: “Ni quito ni pongo rey, pero defiendo a mi señor”.

Habría que dejar de vender armas; las grandes multinacionales y otras tendrían que pagar impuestos y demás obligaciones; no habría que obligar a que desaparecieran aranceles aduaneros, y tendrían que desaparecer los paraísos fiscales; no se debería subvencionar a los campesinos del Norte. Los precios no tendrían que depender de unas pocas bolsas. . . Habría que condonar las deudas que no son tales. El Tercer mundo devuelve al primero en concepto de pago de deudas e intereses más de lo que el Primero envía al Tercero en concepto de ayudas.

Para poder comenzar con ese proceso, el Primer Mundo tendría que aceptar y arrepentirse su mala Memoria Histórica, respecto a la Memoria Humillada, Mancillada del Tercer Mundo.

No son cosas difíciles. Se han conseguido montar la Unión Europea; antes se consiguió la de USA.  Es una cuestión de voluntad política por encima de la económica.

P.- ¿Qué proyectos de los que está desarrollando considera Vd. más importantes?

R.- La atención a más de 2.000 niños entre huérfanos e hijos de madres enfermas sin el apoyo del padre. Esta actividad no se puede considerar un proyecto. Nos situamos al nivel de los derechos. Y eso es inalienable. Hoy por hoy las instituciones oficiales, nacionales o internacionales no se ocupan más que simbólicamente de estos niños, por lo que dependemos de la tan mal entendida caridad del buen ciudadano.

En cuanto a la educación de un buen número de estos niños y jóvenes contamos con una escuela profesional de agricultura, electricidad, mecánica general, marroquinería, informática, música, pintura-escultura, circo, artes marciales. Acuden alrededor de 400 alumnos. El presupuesto de la escuela ronda los 180.000 € anuales. Contamos con el apoyo de una ONG alemana cubriendo el 70% del presupuesto, pero cada vez que renovamos el contrato (cada 3 años) recortan entre el 15 y el 20% del mismo. Por lo general, las ONG no apoyan el mantenimiento de las escuelas, aunque aplauden el que atendamos a una población económicamente débil, cuyos pagos mensuales son simbólicos. Considero problemático el mantenimiento de esta institución.

Aún hay niños de 0-5 años a los que no podemos ayudar con una alimentación de apoyo por falta de medios económicos.

Los proyectos relacionados con la reforestación y la conservación de agua y tierra también son urgentes.

P.- El modelo de microcréditos que ha puesto en marcha tiene un gran reconocimiento. ¿Podría hablarnos sobre cómo funcionan estos microcréditos y quiénes son sus destinatarios?

R.- El ponerlos en marcha no quiere decir que sean de propia creación o inspiración.

Apoyamos varios sectores de la sociedad civil. Un sector con dinero en efectivo en el que la devolución del préstamo es en efectivo. Otro sector con la prestación del crédito en especies y la devolución es también en especies.

En el primer grupo estamos en contacto con unas 200 mujeres que se vieron forzadas a negociar con sus cuerpos. Para ellas estaba cerrado el acceso a una entidad bancaria u otra para la adquisición del  préstamo, dada la imposibilidad de avalarlo. Por otra parte, los intereses a pagar son elevados.

Aunque el crédito es individual e individual su empleo, trabajan en grupos de 10 con el fin de apoyarse mutuamente. Es muy gratificante vivir el cambio tan sustancial que experimentan sabiéndose económicamente independientes y liberadas del agravante de su anterior profesión.

Unas 20 jóvenes que han acabado la formación académica han recibido apoyo para abrir pequeños negocios, como tiendas, peluquerías o cafeterías.

Dos de esos grupos de mujeres, bajo el sistema de cooperativa, después de haber seguido una formación de un año en nuestra escuela, han recibido unas cuantas máquinas de coser y demás material adecuado para la apertura de  talleres de costura.

En cuanto al crédito en especies, varios grupos de mujeres, especialmente en la parte rural, algunas afectadas por el SIDA, han recibido colmenas, dos por cada mujer. El pago lo hacen en miel.

El mismo tipo de ayuda lo han recibido jóvenes del campo que, habiendo acabado los estudios, se encuentran sin trabajo. El pago también en especie.

Dos grupos de universitarios y jóvenes huérfanos que han estado bajo nuestra tutela, también sin trabajo, han recibido vacas. El proyecto consiste en comprar las vacas flacas y engordarlas en unos 3 meses para volver a venderlas. También pagan en especie.

Otros jóvenes se dedican a engordar corderos.

P.- ¿Qué formas de colaboración tanto económicas como participativas propondría Vd. a quienes quisieran colaborar con Vds.?

R.- La colaboración participativa está restringida al tipo de visado que se obtenga. Los que llegan con el visado de turistas no pueden colaborar activamente. Los que llegan con el visado de negocios (business), lo pueden hacer por un tiempo de 3 meses, prorrogable una vez. Se apoyan en programas de salud, educación, agricultura etc. Los que llegan para un tiempo más largo lo hacen dentro de un proyecto, aprobado por el Gobierno, en el que consta la presencia de un extranjero.

Una de las dos formas más fáciles de colaboración económica es la de apoyar la compra de una o varias colmenas,  o de media colmena, que, con muy poco gasto de mantenimiento, podrán contribuir a cubrir parte del presupuesto escolar. La otra forma es la de contribuir mensualmente con la cantidad que uno considere oportuna. Y están las aportaciones que esporádicamente alguien pueda y quiera hacer.

P.- Desde su experiencia en el llamado tercer mundo, ¿qué mensaje enviaría al primero?

R.- Existe un tercer mundo porque existe el primer mundo que lo ha creado, modulado, humillado, destrozado.

El primer mundo tiene que reconocer que su Memoria Histórica está llena de extorsión, robo,  muerte, abuso. . . y tiene que reconciliarse con la Memoria Historia del Tercer Mundo, extorsionada, robada, asesinada, abusada. . .

Si un día desaparece el primer mundo, la Humanidad ganará mucho. Por más que se luche por erradicar la pobreza, si desapareciera el Tercer Mundo, la Humanidad perdería demasiado, en acogida, compartir, sencillez, naturalidad, exquisitez de trato, abrazos; en la belleza de las sonrisas y las miradas de los niños con sus mil besos surgidos de la afectividad.

Las armas crean riqueza en el primer mundo; miseria, desolación en el Tercer Mundo.

Mucha de la  “materia prima”, dinero, de la banca del primer mundo es fruto del robo y la corrupción en el Tercer Mundo.

El dinero superfluo no nos corresponde; en justicia pertenece a los pobres. Es injusto hablar de caridad cuando ofrecemos algo de lo superfluo. Para hablar de caridad tenemos que ofrecer algo de lo que nos es necesario.

En definitiva, en el primer mundo,  entre el poder, el orgullo, la ansiedad por poseer más, la fuerza militar. . . hemos perdido el Norte.

P.- Los voluntarios que vinimos a Etiopía consideramos que su avanzada obra social no tiene la suficiente difusión en Europa en general y en España en particular. ¿Cómo cree Vd. que se podría divulgar mejor su trabajo en Wukro?

R.- Nunca me lo he preguntado ni me ha preocupado. Hechos como esta entrevista, el cariño y cercanía de todos Vds. que conviven unos dias con nosotros, su compromiso personal hacia nuestros niños, arboles, microcréditos. . .  la divulgación boca-boca constituyen una difusión suficiente.

P.- ¿Cree Vd. Que su labor está siendo mediatizada u obstaculizada por algunas instituciones que se quieren poner las medallas que sólo le corresponden a Vd.?

R.- Las medallas corresponden a las personas de aquí que son quienes nos acogen y arropan. Nunca he pensado que me pueda corresponder una medalla por colaborar con lo que soy y tengo con estas personas que me ofrecen lo que son. Creo firmemente que lo que soy pertenece a los que conviven conmigo.  Sólo siendo para los otros seré para mí. Se me ha dado gratis y lo tengo que dar gratis. Y el hecho de que alguien acepte lo que yo pueda ofrecer es la mejor medalla.

P.- ¿Qué futuro cree Vd. que puede tener Etiopía en un contexto de indiferencia, guerras y hambruna? ¿Cree Vd. que está abandonada Etiopía?

R.- En cuanto pueda jugar un papel estratégico, Etiopía estará en las agendas de las grandes potencias. Si su subsuelo comienza a vomitar petróleos, joyas y cosas así volverá  estar en las agendas de los poderosos. En cuanto exporte personal cualificado que, nada más entrar en los países que los acogen, puedan comenzar a producir, Etiopía estará en esas agendas.

Pero no se preocupa mínimamente de apoyar estrategias nacionales de calidad  humana, orientadas a apoyar programas de desarrollo humano, en los que la parte de salud, educación, economía. . . sean medios para ese desarrollo de calidad humana. En el contexto de la economía global, como cualquier otro País, Etiopía no podrá salir adelante por sí sola.

Habría que comenzar a pensar en un Gobierno Global, tipo la Unión Europea, con poder político, económico, jurídico y si fuera necesario, militar. Dar credibilidad a ONU.

P.- ¿Por qué invitó a Ajedrez sin Fronteras a participar en este proyecto?

El ajedrez ha sido una de mis asignaturas pendientes. Cuando tuve la satisfacción de conocer a dos de sus fundadores, pensé que esta podría ser la oportunidad para que esa asignatura mía pudiera ser ofrecida a muchos de nuestros jóvenes que culturalmente están expuestos a juegos donde el movimiento de fichas constituye el núcleo del mismo.

P.- A nivel personal, ¿qué le aporta esta entrega?

R.- Nunca he considerado mi estancia en Wukro como una entrega. Seria agotador, me consumiría el pensar y sentir que me estoy entregando, que me estoy dando a los demás . . . Me sentiría como un surtidor con la posibilidad de llegar al cansancio, al vacío. Colaboro con lo que soy. En toda relación humana, el hecho de que la persona esté abierta a mí, me escuche y respete es ya una fuente de energía que me revitaliza.

Si Vd. ha tenido ocasión de pasar unas horas con los niños y jóvenes que nos visitan a diario, entenderá mucho mejor lo que quiero transmitir con mis palabras.

Jugar al ajedrez en Etiopía: una pieza de magia contra el hambre y la guerra

prende la curiosidad

2.400 huérfanos viven en la misión de S. Mary’s, en Wukro, al norte de Etiopía, donde duermen, estudian y trabajan para olvidar las secuelas de la enfermedad, la indiferencia o la guerra . Todos ellos podrán acceder además a ese sistema de conocimiento milenario que es el ajedrez. Una organización, Ajedrez Sin Fronteras, ha puesto en marcha el proyecto pionero de montar una escuela en esta misión en pleno cuerno de África.

Ahora que están de moda las crónicas de la crisis, muchos de sus escenarios permanecen olvidados.

Poco importan allí las opiniones de Moody’s o el precio de la deuda de los estados ricos. Apenas ni se agitan por los malos augurios del Banco Mundial o del FMI. Son la gente y los países en crisis permanente, todos los olvidados.

Uno de ellos es Etiopía, en el cuerno de África, actualmente asolado por una sequía pertinaz que ha desatado las alarmas de la ONU. Sin embargo, también en estas situaciones (quizás aún más en estas situaciones) se encuentran iniciativas capaces de ilusionar al más escéptico para que con repentina convicción se diga “sí, después de todo, hay futuro”.

Es el caso del proyecto en el que están trabajando el misionero Ángel Olarán y Ajedrez Sin Fronteras. Tras trece años de trabajo en Etiopía, el padre Olarán tiene a su cargo más de 2.400 huérfanos en Wukro, en el estado de Tigray, al norte del país, cerca de la frontera con Eritrea. Muchos de ellos sufren precisamente las secuelas de aquella guerra olvidada que enfrentó a Etiopía y Eritrea entre 1998 y 2000. Otros se han visto afectados (ellos o sus familias) por la tuberculosis o el sida, auténticas epidemias en la zona. Pero todos ellos obtienen cuidado y formación a cargo de la misión, una formación que partir de septiembre podrá completarse con el ajedrez si la organización Ajedrez Sin Fronteras logra la financiación necesaria para poner en marcha una escuela en la zona.

EL AJEDREZ, FUENTE DE CONOCIMIENTO

¿Qué puede aportar el ajedrez en Etiopía? Álvaro Van der Brule, miembro y socio fundador de Ajedrez Sin Fronteras lo tiene claro: “El ajedrez es un excelente sistema de gestión, tanto para adultos como para niños, que nos enfrenta a la toma de decisiones y a valorar nuestras decisiones con madurez”.

Y añade: “Es un deporte, un arte, una ciencia milenaria que, además de divertir, es social y acerca a los jugadores a través de su práctica al mutuo entendimiento y al concepto del ‘otro’”.

Quizá por ello, cuando Van Der Brule, que a sus 55 años vive por y del ajedrez, le propuso la idea al padre Olarán éste la acogió de inmediato. Para garantizar la supervivencia del proyecto y ahondar en su interés, una parte central es la capacitación de jóvenes locales para que puedan mantener ellos mismos la escuelay proporcionar clases a otros. “También se aportará material escolar, medicinas, semillas y otras opciones a considerar en función de las necesidades del proyecto”, explica Van Der Brule.

La ilusión es mucha, pero la financiación en estos tiempos resulta complicada. No obstante, a fuerza de organizar partidas especiales de ajedrez, subastas o recitales poéticos para recaudar fondos, así como de dar a conocer el proyecto para que se sumen nuevos socios están seguros de que lo van a conseguir. Van der Brule apunta un último detalle para animar a los donantes: “A partir de octubre se podrán auditar en tiempo real los gastos a través de la web”. Otra pieza  más para hacer posible la jugada maestra.

El ajedrez nos ayuda a mejorar nuestras vidas

Publicado en El Confidencial

Decía Einstein que la mente es como un paracaídas. Si no se abre, no sirve para nada. En 1913, Sigmund Freud fue el primer psicoanalista en mencionar y afirmar que para dominar el juego del ajedrez eran requeridos pasos similares a las técnicas psicoanalíticas.

Desde su presumible aparición durante el período Tchang en la antigua China, hace ya 32 siglos (otros historiadores hacen alusiones a referencias datadas en la época Aria –Indostánica- hace 35 siglos), pasando por las elaboradas composiciones árabes llamadas Mansubas (pequeños estudios de mate en dos o tres jugadas con algún tema táctico incorporado), su introducción en Europa por el rey español Alfonso X El Sabio consagra este bello arte hasta lograr su actual  consolidación como herramienta avanzada de conocimiento.

El ajedrez desarrolla una memoria visual excepcional, poder combinatorio, velocidad de cálculo, concentración, pensamiento lógico y transversal, además de estructurar las mentes de manera armónica. En los niños, en particular,encauza la hostilidad de manera constructiva y creativa y ayuda a establecer amistades entre sus pares con facilidad.

Jugar al ajedrez previene, a través de su intensa práctica intelectual, el mal de Alzheimer y mejora las estructuras de pensamiento a través de propuestas asertivas.

Es una formidable terapia ante problemas sociales complejos, incrementa la autoestima del jugador y coopera en la resolución de problemas algorítmicos y heurísticos. En el primer caso, a través de la búsqueda de un método gradual que produzca soluciones correctas e irrefutables; en el segundo, ayudando a la simplificación de la resolución de los problemas.

¿Cómo nos puede ayudar a transformar el ajedrez nuestras vidas para que éstas sean mejores? ¿Qué está presente en la sociedad y en el individuo desde que nacemos hasta nuestra partida?

El conflicto es una realidad vital y constante en las relaciones humanas. El ajedrez promueve a través de sus innumerables técnicas soluciones avanzadas para abordar con éxito la gestión de problemas de cualquier índole, ya sean éstos de carácter personal, de pareja, mercantiles, profesionales o aplicables a otros escenarios donde se produzcan tensiones o incertidumbres.

Propone valores como la integración y la tolerancia, además de soluciones de consenso donde prevalezca la negociación y el entendimiento como contrapunto al maniqueísmo, la beligerancia y la violencia.

Es evidente que el éxito en la vida requiere, además de otras cosas, el aprendizaje para encarar los conflictos, desde los cotidianos a los extraordinarios o existenciales. Es triste y lamentable que la enseñanza para afrontarlo no sea parte de la formación que los seres humanos nos damos unos a otros, cuando buena parte de los logros históricos y sociales se han conseguido sobre la base de buscar y hallar soluciones y salidas a los conflictos que no pasen por el recurso a la violencia.

El ajedrez es un juego que en su vertiente científica constituye una oportunidad única de simular el conflicto. Este “simulador de conflictos” que es el ajedrez, es un mecanismo de ida y vuelta. Si nuestra impronta personal queda fijada en la forma en que jugamos, podemos invertir el proceso y abordar nuestras zonas oscuras y nuestras limitaciones a la hora de enfrentarnos al conflicto, aprendiendo nuevos mecanismos de convivencia y soluciones no violentas, y convirtiéndolas en armoniosas, incluso dentro de situaciones adversas. 

Con el ajedrez podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración

Podemos apreciar que el conflicto forma parte de la vida sin que su resolución exija la anulación del contrario, la propia, la de terceros, o el recurso a la agresión. Podemos, en un entorno sin riesgos, observar nuestra forma de encarar los conflictos, comprendiendo el porqué de muchas de nuestras reacciones automáticas, de cómo se activan nuestros miedos y de cómo nuestras emociones primarias y heridas no resueltas contaminan nuestra voluntad, haciéndonos ejecutar acciones o permanecer pasivos en perjuicio propio o de terceros. Y apreciado ello, podemos cambiar. Podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración, activando incluso nuevos circuitos neuronales y, por extensión, creando nuevas herramientas para gestionar las situaciones de conflicto. Y para hacer esto ni siquiera es necesario saber leer o escribir. Sólo tener una clara voluntad de querer transformarse y evolucionar.

El ajedrez nos puede proporcionar una nueva luz para reestructurar nuestras vidas, reacciones, visión personal sobre el mundo y la humanidad y para afrontar con mayores perspectivas de éxito personal y colectivo aquellas situaciones vitales más duras y dolorosas,  además de encarar los retos de la vida, por difíciles que sean. Para transformar el mundo, debemos primero transformarnos a nosotros mismos.

El ajedrez ayuda a las personas a ser sus propios médicos del alma, mediante su práctica y aprendizaje, a través de este juego que es un maravilloso simulador vital y que promueve la clarividencia más allá de las visiones en blanco y negro.

Los sucesos y acontecimientos se desarrollan en torno a nosotros de forma que nos conectan con relaciones de causa-efecto que son ajenas a nuestro control. Es por ello que el ajedrez educa para solventar con elegancia y corrección, y con una alta observación y precisión quirúrgica, aquellas situaciones que se nos presentan resolviéndolas con técnicas extrapolables a la vida cotidiana.

*Álvaro Van der Brule es poeta, profesor de ajedrez y fundador, junto a  Santiago Mediano, de Ajedrez sin Fronteras.

Un héroe desconocido

Publicado en El Confidencial

El que suscribe, fundador de Ajedrez sin Fronteras junto con Santiago Mediano, tuvo la entrañable y extraordinaria experiencia durante su estancia en la misión católica que dirige un enjuto e infatigable misionero de los de la vieja escuela, de crecer como persona  durante las tres semanas  de septiembre mientras se  fundaba la primera escuela de ajedrez permanente al sur del Sahel.

En el Cuerno de África, hay un país de gente indomable y de una dignidad  asombrosa. Se podría decir que nunca  fueron invadidos ni asimilados por nadie, salvo durante un brevísimo periodo de tiempo por los italianos en un tránsito hacia el delirio imperialista de su Duce. Estos fueron desalojados de manera expeditiva y contundente por los locales sin demasiadas contemplaciones.

Los antiguos  abisinios, descendientes de los míticos habitantes de los reinos de Punt y Kush, con su famosa capital Meroe,  son gentes de un porte y una elegancia inusual. En un continuum asombroso, cual si de un travelling atemporal se tratara, espectaculares mujeres sostienen sobre sus hombros con una altivez propia de princesas,  ora un bidón de agua – por lo general de 10 litros y de color amarillo –, ora un fardo de ramas para alimentar las precarias cocinas del medio rural en el que sobreviven con una tenacidad propia de heroínas, ora con una criaturita propia o ajena a la espalda. Susgentes, de una inocencia que sorprendería a cualquier mortaldesarrollado, practican una forma de hospitalidad  desconocida y ya en desuso, y la vida comunal socializa las penalidades cotidianas de una manera que causa perplejidad a cualquier observador con un mínimo de sensibilidad.

Etiopía es como una proyección espacio-temporal de la edad de piedraque hubiera pervivido hasta la actualidad con sus estructuras tribales y sociales casi intactas. Hatshepsut, en su expedición comercial  entrado el noveno año de su reinado, ya dejó reflejado en los textos de Deir el-Bahari – su formidable palacio legado a la posteridad- , la fascinación que sobre ella y su pueblo ejercía este misterioso reino aún hoy no suficientemente ubicado.

De origen semita – como sus otros hermanos  actualmente en disputa, los árabes y los judíos  de Israel – y con un lenguaje, ya sea el Amarico o el Tigriña, cuyo alfabeto tiene muchas similitudes con palabras de uso común de sus parientes históricos, conviven pacíficamente y de manera ejemplar contemporizando las tres religiones monoteístas mas importantes, musulmanes y cristianos ortodoxos, junto con una pequeña representación de judíos ancestrales, los falashas.

Pero Etiopía, país donde la miseria alcanza proporciones de plaga bíblica, y que es uno de los países más pobres de la tierra, tiene entre tanta desolación una luz con brillo propio. Un hombre que busca reiteradamente el anonimato y que huye de los medios, pero al que hay que reconocerle su heroica y titánica lucha contra adversidades colosales.

Este hombre da dignidad y prestigia a la condición humanamientras imparte lecciones magistrales de humanidad evitando cualquier protagonismo, acogiendo en varios proyectos de corte muy avanzado y originales soluciones a mas de 2.000. niñ@s y jóvenes desheredados que asila en su entrañable misión de Wkro – Tigray cerca de la frontera con Eritrea.

Los estragos del SIDA y la orfandad originada tras el enfrentamiento entre etíopes y eritreos dejaron su herencia de horror en forma de miles de niños abandonados a su suerte hasta que un adelantado surgió desde la nada y se puso manos a la obra.

Hace ya más de 14 años que Ángel Olaran, un mozalbete de  Hernani –precioso  pueblo del País Vasco-,  quien a sus 73 años está más en forma que un atleta profesional, dirige con soluciones avanzadas una obra social que merecería ser estudiada en las más afamadas escuelas de negocios delprimer mundo por sus probadas y eficaces soluciones basadas en una inagotable fuente de imaginación y con unos recursos económicos excelentemente manejados.

Este embajador de un Dios que debe de estar a años luz de distancia, a juzgar por lo tardío de sus intervenciones en los lugares más aterradores del mundo,es un digno representante de otro grande de la historia cuyo simple y al mismo tiempo elevado y revolucionario mensaje  social y espiritual creó un legado muy elevado en sus concepciones originales pero que desgraciadamente cayó en manos de unos gestores algo más que discutibles. Este asceta  y místico mantiene su inquebrantable fidelidad a Roma a pesar de algunas más que discutibles decisiones de la aristocracia vaticana. Entre sus acciones aparecen:

1. La concesión de generosos microcréditos a prostitutas para que creen negocios alternativos después de especializarse en la misión en opciones de formación profesional que las cualifican para optar a un cambio de vida con garantías.

2. Creación de represas en torrenteras para albergar el agua que antes se perdía de manera estéril y cuyo desperdicio no permitía afrontar las pavorosas sequías crónicas que asolan esta parte de África.

3. Donaciones de vacas y sementales a familias de campesinos en precario para que las exploten a cambio de donar el primer ternero a alguien que esté en condiciones similares.

4. Creación de colmenas para explotación de sus entrenados propietarios en técnicas apícolas a cambio de simbólicas contribuciones en especies (miel, polen…) periódicamente a la misión.

5. Mantenimiento de un orfanato modélico con más de 900 niñ@s que reciben una atención sanitaria y educativa exquisita.

6. Atención en casas de acogida cercanas a la misión de niñ@s para que disfruten de una ambiente familiar atendidos por cualificados trabajadores sociales y en otros casos financiando a familiares próximos – hay que recordar que estos niñ@s son huérfanos.

¿Quién da más? Mientras, asistimos a una debacle financiera sin parangón, a recortes sociales sin precedentes, a un miedo íntimo debidamente alimentado por los feroces lobos de Wall Street y la City y su cohorte de políticos de sonrisa retorcida, alguien con sentido común multiplica panes y peces en un lugar donde no hay trigo ni mar.

Un ejemplo a seguir. Un ejemplar en extinción.