Publicado en El Confidencial

Hoy traemos a nuestras páginas la obra de un ajedrecista que ha pasado prácticamente desapercibido para una mayoría de aficionados, pero que al tiempo fue y sigue siendo un compositor de culto entre aquellos abonados a este tipo de joyas – miniaturas.

Báltico de procedencia y de gran longevidad (1856 – 1946), Johann Behting tuvo la fortuna de vivir y la desgracia de padecer tres guerras y dos revoluciones en ese dilatado espacio de tiempo. En medio de este drama, se dedicó a la creación de la composición.

Su huella perdurable estará siempre asociada a dos contemporáneos de inigualable talla y amantes ambos también de esta hermosa especialidad, Troitzky Rinck. Para desazón de los aficionados hay que añadir que la práctica totalidad de su obra fue pasto de las llamas durante la retirada alemana del frente este.

A continuación mostramos dos trabajos suyos clásicos.

Composición 1

Mueven blancas.

Bien podría conseguir el jugador de blancas unas tablas por ahogado moviendo el rey a la casilla e1 o en su defecto a e2 dada su precaria posición, pero no es conformista ya que ambiciona más…

Ganar es posible pero es también asumir riesgos ya que los infantes negros están a un paso de la coronación.

Asimismo el negro entrara en zugzwang ya que todos los movimientos que haga sólo permitirán empeorar su situación.

Solución:

1. Ae6 – Rf1
2. Ah3 – Rg1
3. Ag4 – Rf1
4. Ae2+ – Rg1
5. Cf4 – Rf2
6. Ch3#


Composición 2

Mueven blancas.
1. Tf1 – g3
2. Cf5 – Rg2
3. Ce3+ – Rh1
4. Tc1 – g2
5. Cd1 – Ce2
6. Cf2#

Un caballo acróbata acaba definiendo su peripecia con un estricto mate de la coz.