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El ajedrez, una milenaria forma de conocimiento

Publicado en El Confidencial

El ajedrez es un juego que parece ser una distracción inofensiva, pero su calado y profundidad distan mucho de convertirlo en algo ligero y banal. Su metafórica manera de representar las verdades sin vaciarlas de lo esencial, hacen que su trascendencia a través de la historia no sea algo casual.

Una de las ventajas de la metáfora es que nos permite reducir a conceptos más simples y manejables los asuntos complejos. Su sinergia (el hecho de ser una forma híbrida de arte y ciencia a la par) hace que sea más grande que la suma de las partes. En sus vertiginosas profundidades se manifiestan los contornos de la sabiduría. Su naturaleza críptica y hermética a la vez junto con su singular belleza como herramienta de autoconocimiento (Freud dixit), recuerda a la interminable sucesión de un juego de matrioskas rusas.

Su trazabilidad a lo largo de la historia conocida -o que se nos ha permitido conocer-, nos remonta a tiempos pretéritos en los que ya se revelaba íntimamente la pulsión por una forma de búsqueda del conocimiento en su acepción más pura y quizás, mágica.

Hay algo detrás de un jugador de ajedrez que apunta hacia una sensibilidad cultivada. Siendo habitantes de una forma de esclavitud confusa (la propia de la ignorancia no reconocida), podría ser el ajedrez una herramienta liberadora que nos permitiera volar sin quemarnos las alas.

Es en este cosmos cerrado, en este sanctasanctórum milenario, en este universo de notable complejidad, donde la dualidad jugador/juego se disuelve en beneficio de una realidad que se subvierte en aras de la creación y el arte. Porque esto es lo que es un ajedrecista: un artista explorando límites, y un explorador en comunión con el arte.

El mensaje del ajedrez es claro. La sabiduría vital, está al alcance de la mano del que quiera crecer, sin pisar el acelerador.

Más allá de la importancia como instrumento del pensamiento, la aplicación de sus técnicas por extrapolación, permitirían crear una sociedad de iguales con miras hacia horizontes lejanos, poniendo en segundo lugar lo competitivo, en beneficio de lo solidario (ejemplo de estructuras de peones sanas).

Aunque muy vinculado como disciplina obligada en el análisis estratégico y táctico en las academias militares más importantes del mundo (Zaragoza, Frunze, Saint Cyr, West Point, etc.), sus aplicaciones y transferencias se pueden poner en práctica literalmente en cualquier área de la economía, diplomacia, política, educación, psicología, autoanálisis…

El indefectible paso de los años que todo lo disuelve no ha podido con esta antiquísima oferta de conocimiento. Es evidente que hay una íntima conexión catalizadora entre este arte, la ciencia y su creador, el ser humano.

Mientras que Cambises II de la poderosa dinastía aqueménida y su ejército fantasma eran devorados por las arenas de Siwa; pretéritos imperios con solera se volatilizaban de la noche a la mañana, y regímenes con vocación milenarista desaparecian, in ictu oculi; las isolíneas de datación arqueológica sostienen, con rigor verificable, que en la tumba de Tutankhamon (1.300. años A.C.) fue localizado un tablero cuadriculado junto a piezas de una más que significativa semejanza al ajedrez tal y como actualmente lo conocemos.

Aunque el parecido sustancial con alternativas chinas anteriores a la era búdica y confuciana, y su relación con el ajedrez en su forma presente, es algo a tener en cuenta, se establece de manera más oficial su entronización o puesta de largo en la historia a través de la Chaturanga, nombre sanscrito que equivaldría a “cuatripartito” y que describía en los tiempos védicos a una unidad básica de combate del antíguo ejército indio equivalente quizás –si se pudiera establecer una comparación apropiada- a la dotación actual de una patrulla de cualquier ejército moderno.

El ajedrez en definitiva propone osadía y prudencia en el mismo pack. Nos enseña a conjeturar probabilidades con rigor y a poner en valor nuestra verdadera estatura. Como dijo en su momento Einstein: “La mente es como un paracaídas, sino se abre, no sirve para nada”.

Finalmente, decir que es este nuevo blog una ventana abierta al debate y promoción del ajedrez en nuestro país. Todos los esfuerzos tanto individuales como colectivos, privados, públicos, institucionales o de cualquier otra índole que de buena fe quieran llevar este arte más alto y lejos; son bienvenidos.

Jugar al ajedrez en Etiopía: una pieza de magia contra el hambre y la guerra

prende la curiosidad

2.400 huérfanos viven en la misión de S. Mary’s, en Wukro, al norte de Etiopía, donde duermen, estudian y trabajan para olvidar las secuelas de la enfermedad, la indiferencia o la guerra . Todos ellos podrán acceder además a ese sistema de conocimiento milenario que es el ajedrez. Una organización, Ajedrez Sin Fronteras, ha puesto en marcha el proyecto pionero de montar una escuela en esta misión en pleno cuerno de África.

Ahora que están de moda las crónicas de la crisis, muchos de sus escenarios permanecen olvidados.

Poco importan allí las opiniones de Moody’s o el precio de la deuda de los estados ricos. Apenas ni se agitan por los malos augurios del Banco Mundial o del FMI. Son la gente y los países en crisis permanente, todos los olvidados.

Uno de ellos es Etiopía, en el cuerno de África, actualmente asolado por una sequía pertinaz que ha desatado las alarmas de la ONU. Sin embargo, también en estas situaciones (quizás aún más en estas situaciones) se encuentran iniciativas capaces de ilusionar al más escéptico para que con repentina convicción se diga “sí, después de todo, hay futuro”.

Es el caso del proyecto en el que están trabajando el misionero Ángel Olarán y Ajedrez Sin Fronteras. Tras trece años de trabajo en Etiopía, el padre Olarán tiene a su cargo más de 2.400 huérfanos en Wukro, en el estado de Tigray, al norte del país, cerca de la frontera con Eritrea. Muchos de ellos sufren precisamente las secuelas de aquella guerra olvidada que enfrentó a Etiopía y Eritrea entre 1998 y 2000. Otros se han visto afectados (ellos o sus familias) por la tuberculosis o el sida, auténticas epidemias en la zona. Pero todos ellos obtienen cuidado y formación a cargo de la misión, una formación que partir de septiembre podrá completarse con el ajedrez si la organización Ajedrez Sin Fronteras logra la financiación necesaria para poner en marcha una escuela en la zona.

EL AJEDREZ, FUENTE DE CONOCIMIENTO

¿Qué puede aportar el ajedrez en Etiopía? Álvaro Van der Brule, miembro y socio fundador de Ajedrez Sin Fronteras lo tiene claro: “El ajedrez es un excelente sistema de gestión, tanto para adultos como para niños, que nos enfrenta a la toma de decisiones y a valorar nuestras decisiones con madurez”.

Y añade: “Es un deporte, un arte, una ciencia milenaria que, además de divertir, es social y acerca a los jugadores a través de su práctica al mutuo entendimiento y al concepto del ‘otro’”.

Quizá por ello, cuando Van Der Brule, que a sus 55 años vive por y del ajedrez, le propuso la idea al padre Olarán éste la acogió de inmediato. Para garantizar la supervivencia del proyecto y ahondar en su interés, una parte central es la capacitación de jóvenes locales para que puedan mantener ellos mismos la escuelay proporcionar clases a otros. “También se aportará material escolar, medicinas, semillas y otras opciones a considerar en función de las necesidades del proyecto”, explica Van Der Brule.

La ilusión es mucha, pero la financiación en estos tiempos resulta complicada. No obstante, a fuerza de organizar partidas especiales de ajedrez, subastas o recitales poéticos para recaudar fondos, así como de dar a conocer el proyecto para que se sumen nuevos socios están seguros de que lo van a conseguir. Van der Brule apunta un último detalle para animar a los donantes: “A partir de octubre se podrán auditar en tiempo real los gastos a través de la web”. Otra pieza  más para hacer posible la jugada maestra.

El ajedrez nos ayuda a mejorar nuestras vidas

Publicado en El Confidencial

Decía Einstein que la mente es como un paracaídas. Si no se abre, no sirve para nada. En 1913, Sigmund Freud fue el primer psicoanalista en mencionar y afirmar que para dominar el juego del ajedrez eran requeridos pasos similares a las técnicas psicoanalíticas.

Desde su presumible aparición durante el período Tchang en la antigua China, hace ya 32 siglos (otros historiadores hacen alusiones a referencias datadas en la época Aria –Indostánica- hace 35 siglos), pasando por las elaboradas composiciones árabes llamadas Mansubas (pequeños estudios de mate en dos o tres jugadas con algún tema táctico incorporado), su introducción en Europa por el rey español Alfonso X El Sabio consagra este bello arte hasta lograr su actual  consolidación como herramienta avanzada de conocimiento.

El ajedrez desarrolla una memoria visual excepcional, poder combinatorio, velocidad de cálculo, concentración, pensamiento lógico y transversal, además de estructurar las mentes de manera armónica. En los niños, en particular,encauza la hostilidad de manera constructiva y creativa y ayuda a establecer amistades entre sus pares con facilidad.

Jugar al ajedrez previene, a través de su intensa práctica intelectual, el mal de Alzheimer y mejora las estructuras de pensamiento a través de propuestas asertivas.

Es una formidable terapia ante problemas sociales complejos, incrementa la autoestima del jugador y coopera en la resolución de problemas algorítmicos y heurísticos. En el primer caso, a través de la búsqueda de un método gradual que produzca soluciones correctas e irrefutables; en el segundo, ayudando a la simplificación de la resolución de los problemas.

¿Cómo nos puede ayudar a transformar el ajedrez nuestras vidas para que éstas sean mejores? ¿Qué está presente en la sociedad y en el individuo desde que nacemos hasta nuestra partida?

El conflicto es una realidad vital y constante en las relaciones humanas. El ajedrez promueve a través de sus innumerables técnicas soluciones avanzadas para abordar con éxito la gestión de problemas de cualquier índole, ya sean éstos de carácter personal, de pareja, mercantiles, profesionales o aplicables a otros escenarios donde se produzcan tensiones o incertidumbres.

Propone valores como la integración y la tolerancia, además de soluciones de consenso donde prevalezca la negociación y el entendimiento como contrapunto al maniqueísmo, la beligerancia y la violencia.

Es evidente que el éxito en la vida requiere, además de otras cosas, el aprendizaje para encarar los conflictos, desde los cotidianos a los extraordinarios o existenciales. Es triste y lamentable que la enseñanza para afrontarlo no sea parte de la formación que los seres humanos nos damos unos a otros, cuando buena parte de los logros históricos y sociales se han conseguido sobre la base de buscar y hallar soluciones y salidas a los conflictos que no pasen por el recurso a la violencia.

El ajedrez es un juego que en su vertiente científica constituye una oportunidad única de simular el conflicto. Este “simulador de conflictos” que es el ajedrez, es un mecanismo de ida y vuelta. Si nuestra impronta personal queda fijada en la forma en que jugamos, podemos invertir el proceso y abordar nuestras zonas oscuras y nuestras limitaciones a la hora de enfrentarnos al conflicto, aprendiendo nuevos mecanismos de convivencia y soluciones no violentas, y convirtiéndolas en armoniosas, incluso dentro de situaciones adversas. 

Con el ajedrez podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración

Podemos apreciar que el conflicto forma parte de la vida sin que su resolución exija la anulación del contrario, la propia, la de terceros, o el recurso a la agresión. Podemos, en un entorno sin riesgos, observar nuestra forma de encarar los conflictos, comprendiendo el porqué de muchas de nuestras reacciones automáticas, de cómo se activan nuestros miedos y de cómo nuestras emociones primarias y heridas no resueltas contaminan nuestra voluntad, haciéndonos ejecutar acciones o permanecer pasivos en perjuicio propio o de terceros. Y apreciado ello, podemos cambiar. Podemos emprender un proceso de reeducación y de regeneración, activando incluso nuevos circuitos neuronales y, por extensión, creando nuevas herramientas para gestionar las situaciones de conflicto. Y para hacer esto ni siquiera es necesario saber leer o escribir. Sólo tener una clara voluntad de querer transformarse y evolucionar.

El ajedrez nos puede proporcionar una nueva luz para reestructurar nuestras vidas, reacciones, visión personal sobre el mundo y la humanidad y para afrontar con mayores perspectivas de éxito personal y colectivo aquellas situaciones vitales más duras y dolorosas,  además de encarar los retos de la vida, por difíciles que sean. Para transformar el mundo, debemos primero transformarnos a nosotros mismos.

El ajedrez ayuda a las personas a ser sus propios médicos del alma, mediante su práctica y aprendizaje, a través de este juego que es un maravilloso simulador vital y que promueve la clarividencia más allá de las visiones en blanco y negro.

Los sucesos y acontecimientos se desarrollan en torno a nosotros de forma que nos conectan con relaciones de causa-efecto que son ajenas a nuestro control. Es por ello que el ajedrez educa para solventar con elegancia y corrección, y con una alta observación y precisión quirúrgica, aquellas situaciones que se nos presentan resolviéndolas con técnicas extrapolables a la vida cotidiana.

*Álvaro Van der Brule es poeta, profesor de ajedrez y fundador, junto a  Santiago Mediano, de Ajedrez sin Fronteras.

Un héroe desconocido

Publicado en El Confidencial

El que suscribe, fundador de Ajedrez sin Fronteras junto con Santiago Mediano, tuvo la entrañable y extraordinaria experiencia durante su estancia en la misión católica que dirige un enjuto e infatigable misionero de los de la vieja escuela, de crecer como persona  durante las tres semanas  de septiembre mientras se  fundaba la primera escuela de ajedrez permanente al sur del Sahel.

En el Cuerno de África, hay un país de gente indomable y de una dignidad  asombrosa. Se podría decir que nunca  fueron invadidos ni asimilados por nadie, salvo durante un brevísimo periodo de tiempo por los italianos en un tránsito hacia el delirio imperialista de su Duce. Estos fueron desalojados de manera expeditiva y contundente por los locales sin demasiadas contemplaciones.

Los antiguos  abisinios, descendientes de los míticos habitantes de los reinos de Punt y Kush, con su famosa capital Meroe,  son gentes de un porte y una elegancia inusual. En un continuum asombroso, cual si de un travelling atemporal se tratara, espectaculares mujeres sostienen sobre sus hombros con una altivez propia de princesas,  ora un bidón de agua – por lo general de 10 litros y de color amarillo –, ora un fardo de ramas para alimentar las precarias cocinas del medio rural en el que sobreviven con una tenacidad propia de heroínas, ora con una criaturita propia o ajena a la espalda. Susgentes, de una inocencia que sorprendería a cualquier mortaldesarrollado, practican una forma de hospitalidad  desconocida y ya en desuso, y la vida comunal socializa las penalidades cotidianas de una manera que causa perplejidad a cualquier observador con un mínimo de sensibilidad.

Etiopía es como una proyección espacio-temporal de la edad de piedraque hubiera pervivido hasta la actualidad con sus estructuras tribales y sociales casi intactas. Hatshepsut, en su expedición comercial  entrado el noveno año de su reinado, ya dejó reflejado en los textos de Deir el-Bahari – su formidable palacio legado a la posteridad- , la fascinación que sobre ella y su pueblo ejercía este misterioso reino aún hoy no suficientemente ubicado.

De origen semita – como sus otros hermanos  actualmente en disputa, los árabes y los judíos  de Israel – y con un lenguaje, ya sea el Amarico o el Tigriña, cuyo alfabeto tiene muchas similitudes con palabras de uso común de sus parientes históricos, conviven pacíficamente y de manera ejemplar contemporizando las tres religiones monoteístas mas importantes, musulmanes y cristianos ortodoxos, junto con una pequeña representación de judíos ancestrales, los falashas.

Pero Etiopía, país donde la miseria alcanza proporciones de plaga bíblica, y que es uno de los países más pobres de la tierra, tiene entre tanta desolación una luz con brillo propio. Un hombre que busca reiteradamente el anonimato y que huye de los medios, pero al que hay que reconocerle su heroica y titánica lucha contra adversidades colosales.

Este hombre da dignidad y prestigia a la condición humanamientras imparte lecciones magistrales de humanidad evitando cualquier protagonismo, acogiendo en varios proyectos de corte muy avanzado y originales soluciones a mas de 2.000. niñ@s y jóvenes desheredados que asila en su entrañable misión de Wkro – Tigray cerca de la frontera con Eritrea.

Los estragos del SIDA y la orfandad originada tras el enfrentamiento entre etíopes y eritreos dejaron su herencia de horror en forma de miles de niños abandonados a su suerte hasta que un adelantado surgió desde la nada y se puso manos a la obra.

Hace ya más de 14 años que Ángel Olaran, un mozalbete de  Hernani –precioso  pueblo del País Vasco-,  quien a sus 73 años está más en forma que un atleta profesional, dirige con soluciones avanzadas una obra social que merecería ser estudiada en las más afamadas escuelas de negocios delprimer mundo por sus probadas y eficaces soluciones basadas en una inagotable fuente de imaginación y con unos recursos económicos excelentemente manejados.

Este embajador de un Dios que debe de estar a años luz de distancia, a juzgar por lo tardío de sus intervenciones en los lugares más aterradores del mundo,es un digno representante de otro grande de la historia cuyo simple y al mismo tiempo elevado y revolucionario mensaje  social y espiritual creó un legado muy elevado en sus concepciones originales pero que desgraciadamente cayó en manos de unos gestores algo más que discutibles. Este asceta  y místico mantiene su inquebrantable fidelidad a Roma a pesar de algunas más que discutibles decisiones de la aristocracia vaticana. Entre sus acciones aparecen:

1. La concesión de generosos microcréditos a prostitutas para que creen negocios alternativos después de especializarse en la misión en opciones de formación profesional que las cualifican para optar a un cambio de vida con garantías.

2. Creación de represas en torrenteras para albergar el agua que antes se perdía de manera estéril y cuyo desperdicio no permitía afrontar las pavorosas sequías crónicas que asolan esta parte de África.

3. Donaciones de vacas y sementales a familias de campesinos en precario para que las exploten a cambio de donar el primer ternero a alguien que esté en condiciones similares.

4. Creación de colmenas para explotación de sus entrenados propietarios en técnicas apícolas a cambio de simbólicas contribuciones en especies (miel, polen…) periódicamente a la misión.

5. Mantenimiento de un orfanato modélico con más de 900 niñ@s que reciben una atención sanitaria y educativa exquisita.

6. Atención en casas de acogida cercanas a la misión de niñ@s para que disfruten de una ambiente familiar atendidos por cualificados trabajadores sociales y en otros casos financiando a familiares próximos – hay que recordar que estos niñ@s son huérfanos.

¿Quién da más? Mientras, asistimos a una debacle financiera sin parangón, a recortes sociales sin precedentes, a un miedo íntimo debidamente alimentado por los feroces lobos de Wall Street y la City y su cohorte de políticos de sonrisa retorcida, alguien con sentido común multiplica panes y peces en un lugar donde no hay trigo ni mar.

Un ejemplo a seguir. Un ejemplar en extinción.