Author Archive for Álvaro van den Brule Arandia

Los compositores de ajedrez III: Johann Behting

Publicado en El Confidencial

Hoy traemos a nuestras páginas la obra de un ajedrecista que ha pasado prácticamente desapercibido para una mayoría de aficionados, pero que al tiempo fue y sigue siendo un compositor de culto entre aquellos abonados a este tipo de joyas – miniaturas.

Báltico de procedencia y de gran longevidad (1856 – 1946), Johann Behting tuvo la fortuna de vivir y la desgracia de padecer tres guerras y dos revoluciones en ese dilatado espacio de tiempo. En medio de este drama, se dedicó a la creación de la composición.

Su huella perdurable estará siempre asociada a dos contemporáneos de inigualable talla y amantes ambos también de esta hermosa especialidad, Troitzky Rinck. Para desazón de los aficionados hay que añadir que la práctica totalidad de su obra fue pasto de las llamas durante la retirada alemana del frente este.

A continuación mostramos dos trabajos suyos clásicos.

Composición 1

Mueven blancas.

Bien podría conseguir el jugador de blancas unas tablas por ahogado moviendo el rey a la casilla e1 o en su defecto a e2 dada su precaria posición, pero no es conformista ya que ambiciona más…

Ganar es posible pero es también asumir riesgos ya que los infantes negros están a un paso de la coronación.

Asimismo el negro entrara en zugzwang ya que todos los movimientos que haga sólo permitirán empeorar su situación.

Solución:

1. Ae6 – Rf1
2. Ah3 – Rg1
3. Ag4 – Rf1
4. Ae2+ – Rg1
5. Cf4 – Rf2
6. Ch3#


Composición 2

Mueven blancas.
1. Tf1 – g3
2. Cf5 – Rg2
3. Ce3+ – Rh1
4. Tc1 – g2
5. Cd1 – Ce2
6. Cf2#

Un caballo acróbata acaba definiendo su peripecia con un estricto mate de la coz.

Los compositores de ajedrez II. Alexey Troitzky

Publicado en El Confidencial

Los compositores de ajedrez son sin duda los bardos o poetas de este arte–ciencia. Las composiciones (muy relacionadas con los finales de juego) tienen como objetivo ora la búsqueda del mate, ora las tablas técnicas (insuficiencia de material para ganar), ora el ahogado (incapacidad del bando al que le toca jugar de hacer una jugada reglamentaria), o en otras ocasiones, la ganancia de material.

A la larga lista de orfebres que han prestigiado este arte (sin olvidar los grandes compositores árabes de Mansubats), habría que añadir otros nombres estelares como Lucena, Stamma, Rinck, Kasparian, Cozio, Shinkman, Kling, Behting o los más conocidos por el aficionado como Troitzky, Kübbel, Rinck, o el malogrado Reti. Quedan muchos en el tintero y sería difícil precisar quién es mejor que otro. Lo cierto es que entre todos han construido fantasías inolvidables que han hecho las delicias de los aficionados.

Hoy viene a nuestras páginas ni más ni menos que el prolífico compositor de finales, Alexey Troitzky (1866 – 1942), cuyo talento ha dejado una impronta indeleble en la memoria colectiva del ajedrez. Su famosa obra y legado a la posteridad -200 finales brillantes– fue su herencia post mortem ya que la practica totalidad de su obra fue pasto de las llamas en el asedio a Leningrado por parte de la Wehrmacht en el apogeo de aquel Apocalipsis. Este talento sobrenatural murió en la más absoluta inanición en medio de aquella colosal locura colectiva.

La composición de Troitzky

Es sabido que los peones de torre son muy propensos a crear tablas. Por ello, hay que evitar que el rey negro se acerque a la casilla h8.

El objetivo es  crear un tándem o binomio de pieza y peón en la columna h que cubra las casillas h6 y h7 al objeto de impedir que le rey adversario se acerque a la salvación.



Solución:

1. Ae6! Re7! (1…Rf8  2.h6)

2. h6 Rf6
3. Af5! Rf7
4. Ah7 Rf6
5. Rg3 Rf7
6. Rg4 Rf6
7. Rh5! Rf7
8. Rxg51-0

Los Mansubat árabes, las maravillosas creaciones de red de mate

Publicado en El Confidencial

Alrededor de la primera centuria de la era islámica (en el calendario cristiano, siglo VII) el ajedrez es ya un hecho histórico. El legado árabe en este terreno, de gran importancia artística, nos deja en herencia las maravillosas creaciones de red de mate (mate obligado o inevitable) llamadas mansubat.

Los árabes, con su enorme capacidad de asimilación de las culturas de otros pueblos y como correa de transmisión de la historia integraron el ajedrez indo-persa de tradición islámica, lo mejoraron sustancialmente con ingeniosas aportaciones y, después de reciclarlo, lo esparcieron como semilla fértil a todo occidente.

Los mansubat son ejercicios en los que quedan un exiguo número de piezas con las que hay que dar mate al adversario. De alguna manera se asemejan a los ejercicios que estamos habituados a ver en la prensa actual. Aunque originalmente su sistema de notación era bastante confuso y farragoso, se dejaba claro el bando al que tocaba mover.

El ajedrez posiblemente contribuyó a consolidar la idea del libre albedrío como oposición al fatalismo inherente en las doctrinas deterministas. La creación de una conciencia, primero individual y más tarde colectiva, en la que cada uno podía cincelar su propio destino, fue tomando cuerpo, pues poco tiene que ver el azar en este deporte-arte-ciencia.

En el orbe islámico, a los grandes maestros de esta disciplina se les llamaba Aliyat o lo que es lo mismo, “los mejores”. Alrededor del año 840 d.C., un formidable jugador habitual en los cenáculos del poder en Damasco, llamado al Adli, compila por primera vez el famoso Kitab ash-shatranj (el libro del ajedrez). En él, define algunas de las habilidades inherentes al juego y precondiciones a respetar por las partes. Además introduce algunos problemas que se conservan gracias a las innumerables reproducciones en códices medievales, ya que de su obra —se ignora la razón—, no queda rastro alguno.

A continuación mostramos en homenaje a este jugador árabe una de sus composiciones más famosas, cuyos movimientos originales en el shatranj son extrapolables al ajedrez actual.

La solución:

1. Ch5+ -Txh5

2. Txg6+ – Rxg6

3. Te6 ++

Como se puede observar, la constante en este ejercicio de red de mate es la combinación del tema táctico de la atracción con el de la obstrucción.

Alzhéimer y ajedrez: prevención de los problemas de memoria

Publicado en El Confidencial

Recientes investigaciones nos muestran que hay actividades que mejoran el rendimiento de la memoria y previenen el deterioro cognitivo. Entre estas actividades se encuentran las de ocio: leer, escuchar música, asistir a acontecimientos culturales, realizar pasatiempos (crucigramas, juegos de lógica, puzles, sopas de letras, sudokus, etc.) y otras.

En lugar muy destacado se encuentra una actividad de ocio y deporte: el ajedrez. El ajedrez, que es también arte y ciencia, pone en marcha numerosas funciones mentales, sobre todo la atención, las funciones ejecutivas y la memoria de trabajo. Pedro Montejo, médico psiquiatra de Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo del Ayuntamiento de Madrid ha atendido a El Confidencial para explicar la labor que puede jugar el ajedrez en la prevención de los problemas de memoria.

¿Podría desarrollar con mas detalle la incidencia que tiene el ajedrez en las funciones mentales antes enunciadas?

Gran parte de nuestra vida mental consciente se basa en la atención. La atención se considera “la puerta de la memoria”, de modo que la información que no reciba atención suficiente no se va a poder recordar cuando queramos traerla a la memoria. Muchos problemas de memoria son en realidad problemas por falta de atención. La persona que juega al ajedrez ejercita constantemente su atención, necesita estar atento a sus jugadas y planes, a los desarrollos y cambios del oponente. Hay varios tipos de atención, entre ellos destacamos la atención sostenida y la selectiva. Ambas se ejercitan en el ajedrez, el jugador debe mantener la concentración, sostenerla, si se distrae se borrarán de su memoria las jugadas que tenía planificado hacer y tendrá que empezar de nuevo a organizarse. Además, está ejercitando la atención selectiva cuando selecciona los objetivos concretos de cada momento, la pieza y la jugada a la que debe prestar interés en cada instante y que deben ocupar el centro de su atención. Para los mayores es especialmente recomendable este deporte mental del ajedrez; entre los problemas que tienen muchos de ellos, se encuentra la dificultad para mantener la atención. El ajedrez les ofrece una herramienta con la que pueden no sólo disminuir esta dificultad, sino también restaurar a niveles previos y aún superiores, el funcionamiento de su atención.

¿Cree que la estimulación de las funciones ejecutivas puede estar asociada de manera directa o indirecta pero vinculante con la práctica del ajedrez?

Las funciones ejecutivas son aquellas que permiten organizar y controlar toda nuestra vida mental consciente y voluntaria: el planteamiento de objetivos, el establecimiento de prioridades, la planificación de nuestras actividades, el monitorizar y corregir nuestras acciones y la vida mental, el dirigir y cambiar la atención de un objeto a otro, el mantenimiento del interés y del esfuerzo, la velocidad de procesamiento de la información,  etc. Estas funciones son muy recientes en la evolución de nuestra especie. Algunas de ellas organizan la memoria: es lo que llamamos “ejecutivo central”. Se asientan en el lóbulo frontal del cerebro que es el que más se ha desarrollado en las últimas etapas del hombre, en contraposición a los animales más próximos a nosotros en la escala filogenética como el chimpancé, orangután o gorila y que tienen mucho menos desarrollada esa región cerebral. Nos permiten llevar una vida social creativa, eficaz y adaptada. Pues bien, de la enumeración de las funciones ejecutivas puede deducirse que todas ellas se ejercitan con el ajedrez. En el ajedrez hay que plantearse unos objetivos y estrategias (cómo posicionarse, cómo atacar, cómo defenderse…), hay que establecer prioridades (¿qué debo hacer en primer lugar, afianzar esta posición o avanzar al campo contrario?), planificar nuestras actividades (se puede considerar que las piezas son como un ejército que avanza y esto debe planificarse), cambiar los objetivos inmediatos según el avance o la posición del contrario, etc. Con el ajedrez estamos ejercitando las más elevadas funciones mentales de nuestra especie. Este ejercicio es conveniente para toda la población, pero especialmente lo indicamos para niños y para mayores; creemos que en los extremos de la vida es cuando puede traer mayor beneficio y puede ser más eficaz y con mejores resultados.

Es sumamente interesante su exposición pero, ¿podríamos concluir que la práctica regular del ajedrez ya sea como divertimento o a través de un compromiso sostenido tiene una vertiente preventiva a la vez que terapéutica?

En lo relativo a la memoria de trabajo debemos considerar que es el instrumento clave de nuestra memoria. La memoria de trabajo es como la recepción de un hotel donde se recibe a los clientes, se les toma el nombre y otros datos, se les envía a las distintas habitaciones y se resuelven sus problemas; lo que no pasa por la recepción es como si no existiera; si un cliente llega de la calle y, sin inscribirse, sube y se instala en una habitación que encuentra abierta, para el hotel este cliente no existe. La memoria de trabajo tiene un elemento de organización que se llama “ejecutivo central” y es una parte de las funciones ejecutivas que comentamos en el apartado anterior (en el hotel sería lo que se hace en el mostrador, la organización), tiene un componente que se llama “agenda o almacén viso espacial”, otro que se llama “lazo articulatorio o almacén verbal” y otro que se llama “almacén episódico”; estos tres almacenes son transitorios y a la vez constituyen un lugar de trabajo como la recepción de un hotel. Todas estas funciones se ejercitan con el ajedrez. Se necesita la acción organizadora y planificadora del “ejecutivo central”; la “agenda viso espacial” asegura la visión global del juego en cada momento y hace posible el reconocer las configuraciones de las piezas; según algunas investigaciones cuando se está ante un tablero de ajedrez se activan las regiones parietales de nuestro cerebro que son las que tienen que ver con los aspectos del espacio y esto se explica porque el tablero es un espacio y los movimientos se hacen adelantando o retrocediendo piezas en ese espacio; el “lazo articulatorio” permite la conversación con nosotros mismos, o sea el ir diciendo para nuestro interior qué haremos con cada pieza y el “almacén episódico” nos mantiene el recuerdo global y detallado de los episodios que han creado los últimos movimientos. En un momento dado y antes de mover una pieza, el jugador debe tener presente, es decir en su memoria de trabajo, las consecuencias de ese movimiento y otros movimientos posibles que debe haber evaluado. Podríamos decir que el juego del ajedrez es, en su mayor parte, ejercitar la memoria de trabajo.

Probablemente estas tres funciones que hemos expuesto son las que más se benefician del juego del ajedrez. Hay también estudios sobre el beneficio en la memoria a largo plazo (se ejercita mediante el recuerdo de esquemas de jugadas y de otras jugadas reales con sus consecuencias), la memoria implícita (pues el ajedrez es una habilidad mental o cognitiva), la memoria visual, la lógica, la abstracción, etc. Pero esto tiene sus particularidades y aparentes contradicciones, pues, por ejemplo, un jugador experto y que recuerda numerosas jugadas de ajedrez, no tiene por qué ser bueno en su memoria a largo plazo cuando se refiere a hechos diferentes del ajedrez, aunque, y ésta es la aparente contradicción, al ejercitar intensamente la memoria de trabajo facilita que el recuerdo de cualquier información nueva se pueda grabar mejor en su memoria.

¿Para quién es beneficioso el juego del ajedrez?

Para todos, tanto niños, como jóvenes, adultos o mayores. Pero no sólo para las personas sanas sino también para aquellas que tienen ya deterioro cognitivo, estas últimas con juegos y movimientos más sencillos y, a ser posible, bajo la dirección de un experto.

Si nos referimos a los mayores, sería conveniente que aquellas personas que tienen ya problemas de memoria considerasen este juego-deporte mental como un instrumento para mejorar los tres elementos que hemos descrito: la atención, las funciones ejecutivas y la memoria de trabajo. Hay numerosos estudios que indican que los problemas de la memoria comienzan por la alteración de estas tres funciones, aunque no nos demos cuenta de dicha alteración. La persona mayor siente que olvida los nombres de personas, dónde deja las cosas, percibe que le sucede con excesiva frecuencia el fenómeno de la palabra “en la punta de la lengua” es decir, el no encontrar la palabra adecuada para expresarse, se preocupa porque va a una habitación y no recuerda qué ha ido a buscar, etc. Todo esto son olvidos cotidianos. Pues bien, la causa próxima de estos olvidos cotidianos suelen ser las alteraciones que hemos descrito.

El ajedrez puede considerarse como un instrumento eficaz en la promoción de la salud y la prevención de la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo.

Los compositores en el ajedrez I. Las ‘mansubat’ y Lucena. (1ª parte)

Publicado en El Confidencial

A lo largo de la historia del ajedrez han existido extraordinarios especialistas dedicados prácticamente en exclusiva, por no decir en cuerpo y alma, a crear bellas composiciones que tenían como motivo último o corolario la obtención del jaque mate al adversario. Casi siempre la premisa fundamental establecía que era el blanco el que movía primero y en consecuencia el que ganaba, ya que la secuencia de movimientos era obligada.

Este “pasatiempo” tuvo una difusión enorme entre los árabes que lo llevaron consigo como un bien muy preciado durante los años de la Hégira y posteriormente lo difundieron de la mano de su gran legado cultural en los territorios conquistados.

Vicente Blasco Ibáñez, en su libro La catedral (1903), decía sobre los árabes que “era una expedición civilizadora más bien que una conquista (…) aquella cultura joven y vigorosa, de rápido y asombroso crecimiento, que vencía apenas acababa de nacer; una civilización creada por el entusiasmo religioso del Profeta, que había asimilado lo mejor del judaísmo y la cultura bizantina, llevando además consigo la gran tradición india, los restos de Persia y mucho de la misteriosa China. Era el Oriente que entraba en Europa”.

El Oriente que traía la numeración decimal, el álgebra, la filosofía griega, la medicina, la química, la cosmología, la poesía rimada. Y traía también el juego del ajedrez.

Cabría decir que, además de lo anteriormente citado, esta marea humana inspirada en altos designios religiosos e impelida por una fuerza sobrenatural —la de su Dios Allah—, dio lustre y un esplendor desconocido a formas de conocimiento que derramaron generosamente en las áridas mentes de una Europa bajo medieval sometida a un oscurantismo feroz donde la ignorancia campaba por sus respetos.

Los grandes maestros árabes compusieron muchos problemas de shatranj (ajedrez). Estos problemas se llamaban mansuba en singular y mansubat en plural. Podría traducirse del árabe como “lo establecido”, arreglo, posición o situación. Los mansubat solían promover la solución de los mismos de modo que, para obtener la victoria, había que proceder a activar una secuencia de jaques obligados, lo que en el ajedrez actual, se llama entrar en “red de mate”.

Uno de los más famosos mansubat es el Problema de Dilaram, que ha llegado intacto hasta nuestros días rodeado de una aura poética típica de un cuento de Harum–alRaschid.

Habla de una princesa que se negó a ser objeto de transacción entre dos energúmenos que se la querían jugar en una partida de ajedrez. La pobre princesa —algo díscola y levantisca—, al ver que su despreciable “protector” iba perdiendo, intervino y le sugirió la solución de mate en cinco jugadas que la liberó de tamaño escarnio.

El caso es que el ajedrez árabe devino en un juego fertilizante para las mentes de los embrutecidos occidentales. Con el tiempo, fueron apareciendo diferentes obras de composiciones de mate que ya apuntaban maneras, entre las que destacan dos de forma especial.

La primera y posiblemente más antigua compilación de problemas-composiciones pudo ser el Manuscrito de Gotinga. Es éste un texto en latín redactado ya en esa época (postrimerías del siglo XV) en modo imprenta. Consta de una selección de una treintena de problemas y actualmente está custodiado en la universidad alemana del mismo nombre.

La segunda referencia es la que hace alusión a La repetición de amores y arte de axedrez con 150 juegos de partido de Luis de Lucena (en la imagen). En 1497 es editado este extraordinario libro por la universidad de Salamanca. No sólo es conocido en el mundo ajedrecístico por sus innovaciones sino que es una obra magna de la literatura de todos los tiempos por su elaborada manufactura y bella composición. Cuando concluía el siglo XV habían aparecido las reglas que actualmente rigen el juego del ajedrez pero que aún no estaban unificadas.

Entonces, Lucena compuso un libro en el que por primera vez aparecían unificadas todas las reglas del ajedrez, tal y como hoy las conocemos. Incluía también las antiguas reglas de este ancestral juego. Es esencialmente una recopilación, pero su elaboración y riqueza aún hoy deja asombrados a los eruditos más cualificados. Lucena es, sin duda alguna, uno de los ajedrecistas más grandes de la historia.

El diagrama que mostramos a continuación es posiblemente una de sus más famosas composiciones.

1. De6+ Rh8

2. Cf7+ Rg8

3. Ch6+ Rh8 (en el diagrama)

4. Dg8+!! Txg8

5. Cf7++

 

 

Otras de las grandes aportaciones al mundo de la composición ajedrecística fue esta famosa miniatura llamada la posición Lucena.

Las blancas pueden ganar mediante:

1. Te1+ Rd6 2.Te4

Y ahora contra:

2…Tg2 3.Th4 seguido por 4.Rh8 o 4.Rh7.

2…Tf2 3.Th4 igual que la anterior.

2…Rd5 3.Tf4 Re5 4.Tf1 Re6 5.Rf8, ganando.

2…Th1 3.Rf7 Tf1+ 4.Rg6 Tg1+ 5.Rf6 Tf1+ 6.Rg5 Tg1+ 7.Tg4, y las blancas coronan el peón.

En próximos artículos hablaremos de los más grandes compositores de ajedrez de la historia tales como Loyd, Kasparian, Kubel, Troizky, etc.

Partidas inmortales IX: Friedrich Sämisch vs. Aaron Nimzowitsch (Copenhague, 1923)

Publicado en El Confidencial

Aaron Nimzowitsch (1886-1935) fue uno de los grandes teóricos del ajedrez hipermoderno (escuela que renunciaba a priori a la conquista del centro atacando este de manera indirecta). Estaba considerado como el tercer jugador del mundo en los albores de 1920, a una distancia prudencial de Capablanca y Alekhine. Nacido en Riga (una de las antiguas ciudades de la Liga Hanseática) se estableció en Copenhague a una edad temprana. En el año 1926 pactó un encuentro por el título mundial con Capablanca, pero al no conseguir financiación para el mismo tuvo que desistir.

Friedrich Säemisch (1896-1950) fue un innovador en este arte en lo concerniente a las aperturas pero, a pesar de haber ganado en una ocasión a Capablanca, su fama le llegó por una sonada derrota ante Nimzowitsch en la partida que a continuación referimos, que pasó a la historia como “la inmortal de Zugzwang”. Actualmente, una variante de la India de rey y otra de la Nimzoindia llevan su nombre.

Friedrich Sämisch vs. Aaron Nimzowitsch (Copenhague, 1923)

 

 

Defensa India de Dama

 

Tablero tras la posición 20.

1. d4 – Cf6

2. c4 – e6.
3. Cf3 – b6 (al jugar las blancas su caballo de rey en lugar del de dama, como en la defensa Nimzoindia, las negras optan por el fianchetto -alfil en posición esquinada que influye indirectamente sobre el centro del alfil dama-, entrando así en la llamada defensa India de Dama, cuya idea básica es controlar el punto e4, con un desarrollo elástico de sus piezas)
4. g3 – Ab7
5. Ag2 – Ae7
6. Cc3 – 0-0
7. 0-0 –d5
8. Ce5- c6
9. cxd5?-… (al liquidar la tensión central, las blancas facilitan el juego a su oponente. Parece mejor el ataque inmediato al centro, con p.ej,. 9.e4)… cxd5.
10. Af4.-a6 (jugada preventiva que prepara el avance b7-b5)
11. Tc1 – b5
12. Db3 – Cc6
13. Cxc6-A xc6
14. h3?– Dd7! (interesante jugada que amenaza b4. Restringiendo el salto del caballo a  a4)
15. Rh2… (las blancas entran en un preocupante compás de espera eludiendo la tan vital iniciativa) …Ch5.
16. Ad2 – f5
17. Dd1 – b4
18. Cb1 – Ab5
19. Tg1 – Ad6
20. e4  – fxe4! (excelente sacrificio posicional. Pieza por dos peones)
21. Dxh5 – Tx f2
22. Dg5 – Ta f8
23. Rh1 – T8f5
24. De3 – Ad3 (Aaron Nimzowitsch se va instalando solidamente bajo un manto de camuflaje imperceptible. El bando negro pronuncia su “Vae Victis” particular)
25. Tce1. – h6!! (esta es una jugada de maestría indiscutible. Deja a las blancas sin opciones)
En este punto Säemisch se rindió. La amenaza negra en la siguiente jugada de T5f3 condena a la dama a cruzar la laguna Estigia. Aquí, se da claramente el fenómeno de la asfixia total o zugzwang; esto es, cuando la obligación de jugar conduce irreversiblemente al default, o lo que es lo mismo, cuando cualquier jugada conduce inevitablemente a la derrota.

Partidas inmortales VIII: Carlos Torre Repetto vs. Emanuel Lasker (Moscú, 1925)

Publicado en El Confidencial

Carlos Torre Repetto nació el 23 de noviembre de 1904 en Mérida en la península de Yucatán. Setenta y cuatro años después, casi al despuntar la primavera del año 1978, una de los más prometedores jugadores de la historia del ajedrez, inició su última transición.

Creció el rapaz entre los mimbres de la revolución mexicana y las reivindicaciones de tierra de los campesinos liderados por Zapata y Villa. En aquel tiempo y como era habitual en la diplomacia yankee, aprovecharon una trifulca entre dos bandos enfrentados políticamente para amenizar la fiesta con la invasión a traición del puerto de Veracruz, arguyendo esta vez “una conducta diplomática inadecuada” de su vecino territorial.

El entonces presidente norteamericano –Woodrow Wilson– repartió profusamente medallas entre sus aguerridos marines por su “heróica” actuación. Intervención que consistió en fusilar a varios centenares de soldados que habían resistido en condiciones deplorables el asedio y posterior asalto.

Siendo en aquella época el ajedrez todavía un juego minoritario en Estados Unidos y habiendo cubierto su periplo americano, este jovencísimo jugador se trasladó a Europa, continente donde la difusión del arte–ciencia estaba más arraigada. De tal manera que en una visita tipo blitzkrieg pronunció su particular ‘veni, vidi, vici’. En el interbellum que se produjo entre las dos grandes guerras del siglo pasado, y con elcrack del 29 en ciernes, despuntaba ya el auge de los inquietantes fascismos que devorarían las esperanzas de paz de una Europa hastiada de tanto conflicto.

En este contexto, el joven Torre Repetto se acercaría a las murallas del Kremlin en el año 1925 para asombrar a propios y extraños con su destreza. A los tres campeones mundiales que ostentaban o habían ostentado hasta el momento el titulo, casi los deja en estado de trance. Hizo unas tablas memorables con Capablanca estando claramente inferior. Es probable que el cubano estuviera afectado el día del match por las secuelas habituales de alguna de sus habituales francachelas. Asimismo empató con Alekhine y con una maestría excepcional ganó una partida que pasó a los anales del ajedrez al excampeón mundial Enmanuel Lasker. El método utilizado para descerrajar la posición del adversario es de una imaginación propia de un genio.

La partida en si, en lo tocante a la apertura, no es especialmente inusual, pero a partir de la jugada nº 24 Torre Repetto introduce con su impecable maestría la que sería su más sofisticada arma y que pasaría a llamarse desde entonces “el molino”, combinación de “descubiertas” absolutamente mareantes que incluyen una llamativa entrega de dama.

Se sabe que la retirada prematura de este extraordinario jugador a los veintiún años fue refrendada por una terna de médicos que por prescripción facultativa le conminaron a abandonar el ajedrez. La noticia de que su amada de “toda la vida” le había abandonado para casarse con otro sería el detonante que le generaría una depresión de caballo a raíz del cual su declive se hizo irreversible.

Siempre tuvo una especial predilección por el cuadro de Frida Khalo “Ella juega sola” que con especial crudeza, reflejaba la soledad en la que se sumergió después de este trágico episodio.

Unos meses antes de su tránsito desde lo terrenal, la FIDE (Federation Internationale Des Echecs), le honró con la máxima titulación que puede obtener un jugador en este arte, la de Gran Maestro Internacional (en la imagen).

Pasamos a continuación a comentar el match que se produjo en Moscu en el año 1925. “El molino” o “la lanzadera” son los títulos que se les ha adjudicado a esta famosa partida. La apertura en cuestión se ha dado en llamar Sistema Torre (de patente propia), que guarda enormes similitudes con el Sistema Londres.

Carlos Torre Repetto vs Emanuel Lasker. (Moscú, 1925) 

1. d4 Cf6

2. Cf3 e6
3. Ag5 c5
4. e3 cxd4
5. exd4 Ae7
6. Cbd2 d6
7. c3 Cbd7
8. Ad3 b6
9. Cc4 Ab7
10. De2 Dc7
11. 0–0 0–0
12. Tfe1 Tfe8
13. Tad1 Cf8
14. Ac1 (hasta el momento ambos contrincantes posicionan sus piezas de manera correcta aplicando los principios de control del centro y piezas activas)…Cd5
15. Cg5 b5
16. Ca3 b4
17. cxb4 Cxb4
18. Dh5 (el bando blanco añade un nuevo ingrediente a los anteriores conceptos antes mencionados y aplica el de la iniciativa)… Axg5
19. Axg5? (jugada dudosa que permite contrajuego a las negras)… Cxd3!
20. Txd3 Da5! (amenaza ganar el alfil blanco con un futuro h6 al estar clavado y ataca también la torre de e1. El contrajuego del bando negro va tomando cuerpo)
21. b4! (defiende ambas amenazas)… Df5!? (da la impresión de ser dudosa)
22. Tg3¡? (a Torre se le ve fino a la hora de aprovechar las ventajas dinámicas)…h6? (es una idea apropiada que podría ganar el alfil ya que este está contra las cuerdas, mas Lasker se equivoca de peón. f6! era más idónea)
23. Cc4! (equilibra la bascula)… Dd5? (es un desliz que puede ser penalizado)

Tablero tras la posición 24

24. Ce3! Db5?? (poco a poco, el excampeón se va instalando en una partida que no va a poder controlar)

25. Af6!! (el alfil deja de estar clavado y cobra vida)… Dxh5 (a estas alturas Lasker ya ha intuido la que se avecina)
26. Txg7+ Rh8 (Carlos Torre pone en marcha su talento y originalidad. “El molino” empieza a funcionar a pleno rendimiento)
27. Txf7+! (poseído por un frenesí creativo y en plena inspiración el jugador mexicano despliega una serie de jaques demoledores)…Rg8
28. Tg7+! Rh8
29. Txb7+! (combinación histórica y letal)…Rg8
30. Tg7+! Rh8 (Lasker ya es solo un convidado de piedra en esta demolición)
31. Tg5+! (podían las blancas haber capturado el peón negro de “a7”, explotando la inercia del molino, mas esta decisión habría permitido a las negras obtener la columna “a” y activar su torre. Finalmente Carlos Torre finaliza esta orgia devoradora capturando la dama de Lasker)…Rh7
32. Txh5+- (el resto, es pura desolación)…Rg6! (este movimiento recupera una pieza, pero tres peones menos de cara al final es demasiada ventaja)
33. Th3 Rxf6
34. Txh6+ (aquí Lasker debería de haber reflexionado sobre sus opciones y ser consecuente)… Rg5
35. Th3 Teb8
36. Tg3+ Rf6
37. Tf3+ Rg6
38. a3 a5
39. bxa5 Txa5
40. Cc4 Td5
41. Tf4 Cd7
42. Txe6+ Rg5 (amenazando la torre y mate en b1)
43. g3!
1–0

Partidas Inmortales VII: Donald Byrne vs. Bobby Fischer (Nueva York, 1956)

Publicado en El Confidencial

Robert James Fischer. Un titán entre colosos. En los años cincuenta del siglo pasado sucedieron muchas cosas. Fue una época efervescente y bulliciosa, pero también de claroscuros y sombras. Mientras un fanático McCarthy agitaba el fantasma de una quinta columna comunista en EEUU y veía bolcheviques hasta en la cisterna del váter, otro entusiasta del intrusismo a ultranza en la vida privada con carta blanca y poderes casi absolutos, Edgar Hoover, se empleaba a fondo en la represión de artistas y pensadores libres con un celo algo inusual, rayano en el paroxismo.

Entretanto, dos mega potencias con poderes colosales mantenían un duelo por la hegemonía mundial. Una guerra sin precedentes en la historia oficial había concluido con un saldo espantoso para la humanidad, otra en curso se libraba en las fronteras de oriente entre gentes descalzas y de ojos rasgados y una Francia muy debilitada a raíz del varapalo de Dien Bien Phu y el contencioso de Argelia, daría alas al nuevo Gran Depredador en sus ansias imperialistas perpetuando un colonialismo que ya hacia aguas por todas partes.

Mientras todo esto ocurría, en Brooklyn (Nueva York), una madre soltera y pluriempleada de origen judío sacaba adelante a duras penas a un chaval espigado e introvertido. Robert James Fischer vio la luz en el año 1943 y abandonó el espacio y el tiempo en el año 2008 en las frías tierras de una isla remota en mitad del Atlántico que a finales del primer milenio fue muy visitada por vascos y escandinavos.

Posiblemente ningún otro jugador de ajedrez en la historia de este arte–ciencia haya creado tanta controversia en su tránsito por estos pagos.

El caso es que después de que el tenebroso premio Nobel de la paz, Henry Kissinger, le instará a afrontar su cita con la historia en Islandia, esta formidable fuerza de la naturaleza se puso en acción y derrotó en un match muy politizado allá por el año 1972, al educado gentleman Spassky, que a raíz de este suceso se fue a “penar a galeras” en una Dacha en la mas absoluta incomunicación durante algún tiempo, castigado “sin postre” (esto es, sin su “kit” de ajedrez) en unas más que lamentables condiciones.

Este talento de referencia en el arte del ajedrez abrió unos horizontes en la disciplina impensables hasta entonces. Buscó patrocinadores para todos aquellos eventos de dimensión internacional, implicó a filántropos e hizo avanzar a esta ciencia milenaria cuantitativamente y cualitativamente situándola en el mapa y en la agenda de miles de futuros ajedrecistas. Jugaba al ajedrez tocando las piezas con la elegancia de una pianista. Tablero y piezas, eran su alter ego. Definitivamente, hablamos de un mito.

Hoy, y en su memoria, reproducimos este trabajo de orfebrería, un legado de belleza incuestionable.

Donald Byrne vs. Bobby Fischer. (Nueva York, 1956).

Defensa Grünfeld.

Tablero tras la posición 17

1. Cf3/Cf6

2. c4/g6

3. Cc3/Ag7
4. d4/0-0
5. Af4/d5
6. Db3/dxc4 (Fischer renuncia a la ocupación del centro –esencial en el ajedrez– mientras que Byrne tiene a su dama bajo una exposición inquietante).
7. Dcx4/c6
8. e4/Cbd7
9. Td1/Cb6
10. Dc5?/Ag4 (el jugador negro, Fischer, está mejor en desarrollo –otro tema recurrente en la doctrina ajedrecística– además de haber puesto a buen recaudo su rey a través del enroque-).
11. Ag5? (por lo general no es recomendable mover dos veces la misma pieza durante el proceso de apertura pues ello va en detrimento de la puesta en valor de otras piezas que no se activan) /Ca4!
12. Da3/Cxc3
13. bxc3/Cxe4!
14. Axe7/Db6
15. Ac4/Cxc3!
16. Ac5/Tfe8+
17. Rf1/Ae6!! Ver diagrama. (Esta renuncia a la propia dama proyecta en la partida un clímax particular).
18. Axb6/Axc4 (quizás este sea otro momentum en la pirotecnia del norteamericano que pone en juego la técnica del “molino” que implica una serie táctica de descubiertas que los buenos aficionados habrán visto en el lance famoso entre Torre Repetto -autor de la idea- y Lasker).
19. Rg1/Ce2+
20. Rf1/Cxd4+
21. Rg1/Ce2+
22. Rf1/Cc3+
23. Rg1/axb6
24. Db4/Ta4
25. Dxb6/Cxd1 (la ventaja de “calidad” -valor de conjunto de las piezas propias superior al del adversario- comienza a inclinar la partida a favor de Fischer)
26. h3/Txa2
27. Rh2/Cxf2
28. Te1/Txe1
29. Dd8+/Af8
30. Cxe1/Ad5
31. Cf3/Ce4
32. Db8/b5
33. h4/h5
34. Ce5/Rg7 (a partir de ahora Fischer desplegará un auténtico procedimiento de abducción del rey blanco hasta arrinconarlo en una secuencia casi hipnótica) 35. Rg1/Ac5+  36. Rf1/Cg3+ 37. Re1/Ab4+
38. Rd1/Ab3+
39. Rc1/Ce2+
40. Rb1/Cc3+
41. Rc1/Tc2++. Orfebrería de alto nivel.

Partidas inmortales VI: Georg A. Rotlewi vs. Akiba Rubinstein (Lodz, 1907)

Publicado en El Confidencial

En el año 1907, en una ciudad polaca muy industrial –Lodz–, paradigma de desarrollo y pobreza extremas, y poco después de concluir la primera revolución rusa de 1905, detonada en parte por una economía en plena degradación, en parte por la onerosa derrota rusa en la batalla naval de los estrechos de Tsushima contra los emergentes nipones, un excepcional ajedrecista crearía una de las mas bellas obras de arte de esta milenaria disciplina.

Akiba Rubinstein amaneció un 12 de diciembre de 1882 en Stawiski (Polonia) y abandonó este lugar de belleza y miseria un 15 de marzo del año 1961 en Amberes (Bélgica). De origen judío, Rubinstein fue el menor de una extensa familia de 12 hermanos de muy humilde condición.

Su punto de inflexión ajedrecístico se produjo entre los años 1909 y 1912, llegando a derrotar al campeón del mundo Emanuel Lasker en el torneo de San Petersburgo. En el torneo de San Sebastián en 1911 ganó a José Raúl Capablanca, en su encuentro individual.

El destino quiso que dadas las características de los ciclos del campeonato del mundo –con las caprichosas y a veces onerosas condiciones que solía imponer el campeón de turno–, nunca encontrara un patrocinador que le permitiera reunir la cantidad suficiente para cumplimentar la bolsa requerida. A eso hubo que añadir el despuntar del emergente Capablanca y la cíclica visita de los jinetes del Apocalipsis que se manifestaron con su peculiar vehemencia desmedida en la Gran Guerra –qué eufemismo– de 1914 a 1918. Por todo ello se puede decir que Rubinstein fue un autentico campeón sin corona.

Finalmente, la contienda dejó en él graves secuelas nerviosas que se manifestaron en brotes y comportamientos esquizofrénicos, que devinieron en crónicos. En 1932, agotado y en su peor  momento de juego –a veces era incapaz de ver un mate en tres– fue ingresado en un centro especializado. Para aliviar su precariedad económica rayana con la insolvencia, dos grandes revistas del mundo del ajedrez, una alemana y otra inglesa, hicieron una cuestación simultánea dirigida a paliar sus necesidades más perentorias. El monto de la recaudación superó todas las expectativas. Rubinstein tenía más amigos de los que podía contar.

Georg A. Rotlewi vs. Akiba Rubinstein (Lodz, 1907)

[D40] Gambito de Dama rehusado.

Tablero tras la posición 22

1. d4 d5

2. Cf3 e6
3. e3 c5
4. c4 Cc6
5. Cc3 Cf6
6. dxc5 Axc5
7. a3 a6 (cabe la posibilidad de un enroque corto como opción más idónea)
8. b4 Ad6
9. Ab2 0–0
10. Dd2. De7!
11. Ad3 (quizás sea una pérdida de tiempo) dxc4
12. Axc4 b5
13. Ad3 Td8
14. De2 Ab7
15. 0–0 Ce5
16. Cxe5 Axe5
17. f4 Ac7
18. e4 Tac8
19. e5 (Probablemente un error, pues el blanco permite actividad en la gran diagonal) Ab6+
20. Rh1 (El negro tiene las piezas mas activas, y en consecuencia pasa al ataque) … Cg4! (Se puede decir que la ventaja del negro es definitivamente decisiva)
21. Ae4 Dh4
22. g3 (Todas las piezas negras actúan con la armonía necesaria para efectuar esta brillante combinación. Hay cuatro piezas orientadas contra el enroque, y las torres preparadas para una intervención contundente. Txc3!
23. gxh4 Td2
24. Dxd2 Axe4+
25. Dg2 Th3!! (La posición es de diagrama. Esta partida es la Inmortal de Rubinstein. En este punto, las blancas se rindieron. La continuación más consecuente debería ser la siguiente: [25…Th3!! 26. Tf3 (26.Tf2 Axf2 27.Dxe4 Txh2#) 26…Axf3 27.Dxf3 Txh2#]
0–1

Partidas inmortales V: Anderssen vs. Kieseritzky (Londres, 1851). “La Inmortal”

Publicado en El Confidencial

El siglo XIX fue un momento muy efervescente de la historia reciente. En el se produjeron acontecimientos de primer rango que hoy quedan en la tramoya del tiempo, superados por el inquietante siglo posterior. Como colofón a la revolución agrícola en Inglaterra, le sucedió a esta la primera revolución industrial que concluyó hacia 1840 y dio paso a la segunda, que se fue materializando hacia las postrimerías del siglo.

Por aquella época, a la estatua del genial almirante Nelson, en Trafalgar Square, todavía se le apreciaba un pequeño rictus por la contrariedad causada por los severos correctivos que le habían sido aplicados en sendas batallas, la de Tenerife y la de Cartagena de Indias por los dos ilustres militares españoles; Antonio Gutiérrez y Blas de Lezo, respectivamente.

Por lo demás, Monet, el “padre” del impresionismo ( el “abuelo” fue Goya), pintaba desde su estudio de El Havre su Impression. Soleil levant/Sol naciente y Karl Marx ya apuntaba maneras.

Pero en aquel entonces estaba ocurriendo algo en el mundo del ajedrez que, paulatinamente, comenzaba a transitar hacia horizontes mas formales desde el estilo romántico, caracterizado por sus ambiciosos ataques y una belleza creativa a ultranza, en perjuicio de los conceptos defensivos, de la que es muestra esta famosa partida catalogada como una de las diez más increíbles de este deporte, arte y ciencia. Un año más tarde, y en Berlín, Anderssen firmaría otra de sus inolvidables obras de arte, la “Siempreviva” ante Jean Dufresne. 

Anderssen vs. Kieseritzky (Londres, 1851). “La Inmortal”

Comienza con un gambito de rey aceptado. (La palabra gambito proviene del verbo italiano gambettare y viene a significar poner la “zancadilla”). Los gambitos se suelen producir por lo general durante el proceso de la apertura y tienden a ofrecer un peón propio a cambio de una mayor dinámica de piezas del bando que hace esta entrega para poder desplegarse con mayor rapidez y eficiencia.

Secuencia completa de la partida

1. e4 e5

2. f4 (grandes riesgos materiales, poniendo en peligro la integridad del rey propio de manera prematura, ya que la iniciativa primaba el estilo romántico de la época) exf4
3. Ac4 Dh4+

4. Rf1 b5
5. Axb5 Cf6
6. Cf3 Dh6
7. d3 Ch5
8. Ch4 Dg5
9. Cf5 c6
10. g4 Cf6
11. Tg1 cxb5
12. h4 Dg6
13. h5 Dg5
14. Df3 Cg8
15. Axf4 Df6
16. Cc3 Ac5
17. Cd5 Dxb2
18. Ad6 (se adivina una combinación atractiva aunque a la luz de los conocimientos actuales sería refutable). Axg1 (voracidad pantagruélica que conducirá irremediablemente a una indigestión estomacal)
19. e5 (este peón tiene un efecto sutil y contundente al mismo tiempo, pues bloquea el retorno de la dama negra al escenario donde se producen los acontecimientos. Es una jugada muy fina) Dxa1+
20. Re2 Ca6. (Un descuido imperdonable, la defensa en aquella época era más que deficiente).
21. Cxg7+ Rd8. (Alea jacta est.)
22. Df6+ Cxf6
23. Ae7++